Juan Luis Pavón apunta en su columna de opinión `Pasa la Vida´ de Correo Web algunos factores técnicos, demográficos o sociológicos acaecidos en este proceso electoral y que ponen en riesgo el avance en el desarrollo de nuestra ciudad.

En Sevilla pierden votos incluso las máquinas
Mengua el censo, gana la abstención y falla el control del sufragio
Si usted es de los supersticiosos que no quiere para sus hijos buenos principios, apliquemos el dicho para desearle a Sevilla más prosperidad y más calidad democrática tras dejar atrás un proceso electoral manifiestamente mejorable, en el que ha fallado hasta el apuntador. Muchas son las expectativas que depara contar con cinco fuerzas políticas en el Pleno municipal. Las expectativas, y la apelación al cambio y al diálogo, siempre son condición necesaria, pero no suficiente, para que Sevilla avance. Sobre todo en una ciudad donde mucha gente, sea cual sea su estrato social, se acomoda a vivir en el retroceso.

Sevilla ha perdido dos puestos de concejal por la caída de la población. Y la que queda ha ejercido anteayer la soberanía poniendo en las urnas 20.000 votos menos que en los comicios municipales de 2011, pese a que el 2015 está inmerso en el periodo histórico de resurgimiento patrio del interés por la política. Con un 40% de sevillanos abstencionistas, no cabe calificarnos como una sociedad que ansía el cambio. En otras grandes ciudades donde también había pasión e incertidumbre (como Zaragoza y Valencia, no solo en los centralismos de Madrid y Barcelona), el porcentaje de votantes ha sido muy superior.

Apunto cuatro de los factores de desmovilización: convertir la investidura de Susana Díaz en desaforado tema de campañas en puridad municipalistas; la estrategia mediática de Rajoy queriendo hacer ver a las familias que sus diarios apuros y agobios son ya historia; las ‘peleítas’ aldeanas en el proceso de una candidatura ciudadana de izquierdas… tan unitaria que concurrieron con cuatro ‘marcas’ separadas y a la greña; y la escasa capacidad carismática y programática de los cabezas de lista de todos los partidos alternativos al bipartidismo. También Ciudadanos y Podemos. Por eso se han quedado ambos en Sevilla por debajo del listón del 10%. Vean el porcentaje mucho mejor que han cosechado en otras ‘viejas ciudades’ como Cáceres, Salamanca, Oviedo, Santiago de Compostela,…
Tras el ridículo del error informático que bloqueó 17 horas la certidumbre del escrutinio, rebobinen el episodio, mucho más grave, y para más inri también en Sevilla, que aconteció hace dos meses en la cita autonómica. La Junta Electoral ordenó días después la revisión de las papeletas, una a una, de toda la circunscripción provincial sevillana, y se descubrió que los datos apuntados en las actas de las mesas, que conforman el resultado dado por bueno en la noche electoral, incluían ¡4.656 votos más de los reales!.

Vísteme despacio, que tengo prisa. Sevilla necesita acelerar su desarrollo en la era del ‘big data’. Pero antes de formularles más propuestas, ruego, con vistas a las próximas elecciones generales, la prueba del algodón a la gestión del primer mandamiento de la democracia: cada voto cuenta y tiene el mismo valor: un voto. Ni más, ni menos.”