Comenzamos el análisis de las últimas elecciones locales a través de los artículos de opinión de las principales cabeceras. Un periodo de incertidumbres y expectativas inédito en la historia del panorama local que se inició las pasadas Elecciones Andaluzas con la irrupción de las nuevas fuerzas políticas.
Juan Ruesga Navarro, desgrana en su columna de Diario de Sevilla las pistas, en clave de participación ciudadana, que en su opinión pueden hacer que la maquinaria municipal funcione.

Cómo Arreglar una Ciudad.

YA debemos tener una idea precisa o aproximada de quienes tendrán la responsabilidad de hacer funcionar a Sevilla los próximos años. Nuestra ciudad es un viejo y complejo mecanismo que hay que cuidar y transformar con precisión. No en vano se ha considerado la ciudad como uno de los mejores inventos de la humanidad. La ciudad era y es el lugar donde se concentra el mayor número de contradicciones y también las mayores acumulaciones culturales y económicas. ¿Cómo se arregla una ciudad? La respuesta es simple: persiguiendo la Utopía que cada ciudad lleva en sí misma, su proyecto de futuro, y resolviendo con eficacia las cuestiones concretas. Debemos aspirar a alcanzar Ítaca, pero sabiendo que tendremos que resolver antes todos y cada uno de los episodios con precisión, ingenio y eficacia. Nos lo explicó claramente el poeta.

Hablamos mucho de movilidad urbana porque es uno de nuestros graves problemas actuales. Con la revolución de la informática y el trabajo a distancia, no será necesario desplazarse continuamente de casa al trabajo. Bastará poseer los instrumentos, la tecnología. Transferir cientos de miles de personas cada día de una periferia a un centro de ciudad y viceversa, es una carga insostenible. Tendremos una vida diferente. Ocio, trabajo y residencia podrán desarrollarse en el mismo lugar. Las grandes ciudades acabarán por ser o centros turísticos vinculados a la memoria, a los museos y a los monumentos de la antigua industrialización o serán verdaderas áreas deprimidas. Se vivirá bien donde exista la complejidad. Donde la modernidad conviva con la tradición y el amor por el lugar. Donde la ética ocupe un lugar más importante que la estética.

¿Y eso cómo se consigue? Una de las palabras claves de nuestra sociedad es participación. En general en las actividades sociales de todo tipo se demanda la participación como una de las normas de conducta. Tanto en el hecho creativo, como en los debates y en la toma de decisiones. Plantear la posibilidad y el compromiso de un control de los ciudadanos sobre su propia vida, sobre su ciudad. Es preciso que la sociedad sevillana se exprese a través de un tejido asociativo amplio. Asociaciones de vecinos, de consumidores, de comerciantes, de todos los ámbitos de la cultura, etcétera, deben ser parte activa de las decisiones de Sevilla. Las propuestas serán más eficaces cuanto más centradas estén en cuestiones concretas, en necesidades específicas y próximas, de nuestra actividad, del barrio. Esta tarea necesita del apoyo de los medios de comunicación, que deben detectar y amplificar el interés de los ciudadanos por cada uno de los temas. Empezando por los presupuestos donde se definen las prioridades. ¿Presupuestos participativos?, no por favor. Participación en los presupuestos municipales, que es muy distinto. Suscribo las palabras del arquitecto Richard Rogers cuando plantea que: “… la participación, la educación y la innovación son las fuerzas motrices de una nueva sociedad sostenible…” La ciudad de hoy debe ser un valor añadido a la vida de una persona y no un lugar de supervivencia.”