Tal y como analiza el periodista Adrián González en esta información publicada en Andalucía Información, en términos socioeconómicos, Andalucía se encuentra “más o menos en el mismo escalón que cuando estalló la crisis”. Y el reto de “crear más empleo y lograr una vida mejor” marcado por la Comisión Europea hace varios años para todos los países y para todas las regiones y que tenía como horizonte para alcanzarlo en 2020 parece que está muy lejos de que vaya a cumplirse. “Se han consumido ya casi tres cuartos de ese arco temporal y Andalucía, salvo milagro en forma de arreón final en menos de tres años, suspenderá casi todos los exámenes parciales”, comenta el periodista.

Sin duda, uno de los fallos más pertinaces en la forma de gestionar nuestras instituciones públicas, ya sean de ámbito autonómico, o provincial, o local, es no interiorizar un cambio de mentalidad que favorezca marcarse plazos para comprobar la paulatina consecución de objetivos. El objetivo de cada día, de cada semana, de cada mes, de cada semestre, de cada año… Europa nos coloca los puntales para apoyarnos a la hora de hacer la escalada que permita ascender y salir del furgón de cola. Pero malgastamos nuestras energías en estar de continuo enredados en causas generales, en grandes proclamas, en el rifirrafe de acusaciones. Pasan los años, y continuamos sin recuperar el diferencial de bienestar que nos separa de todo tipo de países y regiones en la Unión Europea.

Como añade Adrián González, “de los cinco grandes objetivos de la Agenda 2020, el primero es una pesadilla. El documento establece como marca prioritaria que el 75% de la población de entre 20 y 64 años disfrute de un empleo estable. Los propios datos de la Junta relegaban esa aspiración al 54% al cierre de 2016, más de  20 puntos por debajo del listón recomendado y diez puntos menos que la media española. Y de ese total habría que desglosar aún qué se entiende en Andalucía por trabajo estable”.

Igual que suspendemos también en el segundo pilar del plan, “destinar en 2020 a Investigación y Desarrollo al menos el 3% del PIB”. Y en “los bienintencionados augurios de Durao Barroso en 2010” que confiaban en poder reducir diez años después “hasta en un 25% el número de hogares y ciudadanos obligados a sobrevivir por debajo de los umbrales de pobreza”. Algo que no se ha conseguido sino que ha aumentado.

En el reciente debate sobre el estado de Andalucía, celebrado en el Parlamento autonómico, de nuevo se ha evidenciado la falta de metodología moderna por parte de Susana Díaz y de los portavoces de la oposición para plantear cómo alcanzar en 2020 los objetivos señalados desde Europa. Cómo reorganizar el funcionamiento de las Administraciones Públicas y cómo resignar las partidas presupuestarias durante los próximos tres años para ser capaces de no seguir llegando tarde a la meta.

Foto: Andalucía Información