El próximo 2 de diciembre, en vísperas de la conmemoración del 40 aniversario del referéndum por el que se aprobó la Constitución española y nuestra sociedad protagonizó un avance crucial hacia la democracia, la convivencia en paz, la modernidad y la internacionalización, Andalucía vuelve a las urnas al anticiparse tres meses la conclusión de la legislatura. La elección de la fecha de los comicios  es prerrogativa de quien preside el gobierno autonómico, en este caso Susana Díaz.

Uno de los temas más importantes sobre el que deben hacer propuestas todos los partidos políticos que concurran a las elecciones andaluzas es cómo lograr que Andalucía, una de las regiones más grandes de Europa, deje de estar en el furgón de cola de la prosperidad por tener menos renta per capita y más desempleo que la gran mayoría de la población europea. Desde el pasado 10 de septiembre, la Comisión Europea, y el Comité Europeo de las Regiones, han confirmado que Andalucía vuelve a quedar englobada en la categoría de las regiones europeas más pobres. Sin embargo, el debate político andaluz, con mil y una declaraciones de dirigentes de todos los partidos con representación parlamentaria, lleva meses centrado en cuándo le conviene a cada uno que se convoquen las elecciones.

En las negociaciones que se suscitarán en Bruselas para concretar el Marco Comunitario de Apoyo en el periodo 2021-2027, ya está confirmado que Andalucía tendrá de nuevo rango de región Objetivo 1 porque su Producto Interior Bruto (PIB) por habitante está a más de 25 puntos de distancia del promedio general en los países de la UE. Por lo tanto, se incrementarán los fondos que se transferirán al Gobierno autonómico para que los destine a políticas de empleo, infraestructuras, innovación,… Pero no es motivo para felicitarse, sino más bien para lamentar que Andalucía no ha sido capaz en 30 años de alcanzar la meta para la que se crearon esos objetivos.  Y se ha acostumbrado a la dependencia de recibir más dinero en razón a perpetuarse su mayor cuota de pobreza. Es un fracaso mayúsculo. Por eso incluimos en este texto la imagen de la campaña ‘La pobreza con mayúsculas’ , utilizada por la Red Andaluza de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social.

Desde el ingreso de España en 1986 en la Comunidad Económica Europea, que dio paso a la Unión Europea, y con el fin de apoyar su desarrollo para que alcanzara el promedio de empleo, renta y bienestar social del resto de las regiones españoles y de otros países, Andalucía ha recibido de las arcas europeas 100.000 millones de los actuales euros. Se calcula que a una media anual entre 2.500 y 3.000 millones de los actuales euros, lo que equivale a un porcentaje del 7 al 10% del presupuesto total que cada año gestionaba la Junta de Andalucía como Administración Pública. Una cuantía nada desdeñable. Sobre todo si se le saca el máximo partido para resolver las asignaturas pendientes: profunda mejora del modelo educativo, profunda transformación del modelo productivo, profunda reforma de las administraciones regional, provinciales y locales, profundo cambio de los estamentos sociales y corporativos.

Para el actual periodo 2014-2020, Andalucía subió al rango en el que se encuadra a las consideradas regiones en transición. Pues la incorporación a la Unión Europea de países como Rumanía, Bulgaria y Croacia bajó el promedio de PIB por habitante para fijar el listón del 75% respecto a la media continental. Siguió recibiendo miles de millones en fondos de cohesión. Pero, según l0s últimos indicadores que homologan los datos de todos los países, Andalucía retrocede en términos de convergencia y en Bruselas se estima que su PIB por habitante está en el 66% del promedio europeo.

Con el fin de tener más datos y mejor perspectiva sobre las causas y consecuencias, puede leerse la tribuna ‘El consuelo del divergente‘, escrita por Francisco Ferraro, catedrático de Economía Aplicada,  presidente del Observatorio Económico de Andalucía y socio de Iniciativa Sevilla Abierta. Y también aporta muchas referencias esta tribuna escrita por Manuel Alejandro Cardenete, catedrático de Economía y vicerrector de Posgrado en la Universidad Loyola Andalucía. También recomendamos el artículo ‘Andalucía no es de primera‘, del periodista José Aguilar, testigo en su faceta informativa de la Transición y del comienzo de la articulación autonómica, lo que le dota de mejor perspectiva para analizar qué ha sucedido para truncarse las expectativas de converger con los niveles de prosperidad de la mayoría de los españoles y de los europeos.

Datos del gravísimo subdesarrollo en barrios de Sevilla

La confirmación del retroceso de Andalucía, que no cabe achacar solo a la crisis económica y financiera, pues ha afectado duramente a toda España, coincide con la publicación de datos por parte de la Junta de Andalucía sobre los barrios de Sevilla y de otros municipios sevillanos donde se sufre mayor tasa de pobreza y exclusión social. Recomendamos la lectura de este informe elaborado por el periodista Fernando Pérez Ávila en Diario de Sevilla con datos extraídos del estudio Estrategia regional andaluza para la cohesión e inclusión social. Permite conocer mucho mejor la gravedad del abismo socioeconómico que hay entre unas zonas y otras de Sevilla.

Por ejemplo, casi llega al 20% el porcentaje de residentes en el sector Palmete-La Plata-Padre Pío que son analfabetos o con los mínimos estudios. En ese sector, el 49,8% del vecindario está en paro. En el Polígono Sur no tiene empleo el 50% de la población, y en Torreblanca es el 39,9%.  Otros barrios con una perspectiva muy negativa son Polígono Norte, El Cerezo y sobre todo Tres Barrios-Amate, englobando a Los Pajaritos, La Candelaria y Madre de Dios. Que aparecen tristemente en los baremos nacionales de barrios más pobres.

La suma de los seis sectores citados supone un total de 100.000 habitantes. Y no son los únicos barrios de Sevilla donde hay pobreza, pero sí son los más necesitados de acciones simultáneas e integrales (educación, formación, sanidad, asistencia social, reurbanización, erradicación del narcotráfico,…).

¿Serán la prioridad en las próximas elecciones municipales de mayo de 2019, o se seguirá debatiendo más sobre el número de veladores en la Avenida de la Constitución?