Pues si, hay un patrimonio que se dice cultural y público pero que no lo es tanto, ya que unos pocos actúan como si fueran su verdaderos dueños y guardianes de su destino.
Entre ellos un ramillete de opositores a la plaza de cronista local, seguros todos ellos de ser la morada del alma de la ciudad, alma siempre eterna e inalterable. Y con tamaño huésped dentro de si mismos puede uno comprender que hablen y actúen tal como lo hacen, como si estuvieran tocados por una mano del mas allá.
Estos que gustan hablar ex cátedra sobre cuestiones patrimoniales, y urbanísticas en definitiva, casi nunca aparecieron para hablar en contra de la invasión de los coches, que poco le faltó para llegar en los años setenta hasta el mismo altar mayor de la catedral.
Pero hay que ver cómo les molesta que bicicletas o tranvías ganen terreno a coches y autobuses. Oyendo o leyendo a algunos de ellos parece que fuéramos los ciclistas los culpables de todos los males del centro.
Pero después están los gestores, los burócratas de tal o cual comisión del patrimonio, que deciden lo que es bueno y lo que no para el patrimonio de todos. En este tipo de instancias se procura contentar a aquellos iluminados, siempre y cuando otros intereses superiores no lo impidan. Así que lo que no esté en uno u otro campo, el de los cruzados o el de los políticos de turno, lo tiene claro.
Aquí tenemos un ejemplo más entre tantos que pueden sacarse a colación: la estación de Sevici de la Plaza del Triunfo. Se instaló con toda normalidad y discreción, pero (zas!) se inició el ritual del rasgamiento de vestiduras en los medios locales, sobre todo en el ABC que con entusiasmo lo añadió a su ya larga lista de despropósitos patrimonialistas.
La comisión provincial ve aquí motivo para ceder y demostrar su celo protector. El ABC ya tiene el titular: “Cultura retira las bicicletas pero no las catenarias”. Empate técnico, todos contentos.
Y yo me pregunto ¿por qué soportar este teatro hipócrita? ¿quién paga el peaje de los iluminados patrimonialistas? Quitar la estación de las bicicletas y ponerla en otro sitio tiene su coste, pero además ¿por qué hay que quitarla? ¿quién dice que está mal donde está?






