¿Puede un área metropolitana de un millón de habitantes funcionar en el siglo XXI con una red de transportes tercermundista? Eso debieron pensar los ciudadanos que ayer, cansados de viajar como sardinas en lata en el tren de cercanías que utilizan a diario, decidieron plantarse y cortar las vías. Puedes leerlo en El Correo de Andalucía. No es solo una cuestión de mayor o menor comodidad; con unos cercanías hipersaturados es imposible, por ejemplo, viajar con la bicicleta. Esa es otra de las asignaturas pendientes del transporte público: su compatibilidad con la bici. Y solo hay que salir a la calle para comprobar que los ciudadanos quieren utilizarla en sus desplazamientos diarios por la ciudad. ¿Podremos montar bicicletas en el metro, por ejemplo?
La otra cuestión es lo escuálido de la red. Los ciudadanos del Aljarafe norte llevan mucho tiempo reivindicando transporte de cercanías utilizando la vía a Huelva. El dinero reflejado para ello en los presupuestos de 2008 es desalentador. Algo similar ocurre con la línea a la isla de la Cartuja. El mapa de aquí al lado corresponde a un plan muy bonito que nunca llega a completarse.
Como bien señala Eliseo en su entrada de ayer, una situación de este tipo sería noticia en todos los informativos estatales si ocurriese en Madrid o Barcelona y el Ministerio de Fomento intervendría de inmediato. ¿Pasará algo en Sevilla? Se admiten apuestas.