Hace algún tiempo descubrí un personaje curioso y bastante desconocido en la historia de nuestra ciudad. Se trata de Juan Ignacio de Espinosa y Tello, tercer Conde del Águila, un aristócrata ilustrado que en los albores del siglo XIX, tuvo que pagar con su vida su supuesto afrancesamiento. Asesinado por la plebe, descuartizado y sus restos colgados en la Puerta de Triana.
En esa Sevilla inquisitorial (¡y luego dicen que aquí sigue habiendo miedo latente! ¿en qué otra ciudad se cebó la Inquisición y luego la represión franquista como en esta?) tan bien descrita por Blanco White, la Sevilla del “vivan las caenas y abajo el pensamiento”, con unas fuerzas dominantes incultas y retrógradas, la figura del Conde (en realidad, de toda su genealogía, pues uno de sus antepasados fue uno de los más ilustres bibliógrafos de España) adquiere en estos tiempos y para la gente progresista que se supone que integramos la ISA, un valor ejemplificante.
Doctores tiene la Iglesia y seguro que entre nuestros compañeros de Asociación hay quien conozca mucho mejor su figura que yo.
Desde aquí los animo a que nos hablen de este ilustre y desconocido sevillano, que dio su vida por la libertad frente al oscurantismo dominante.