Ahora que hay tanto debate en torno a la necesidad de generar proyectos que mitiguen las altas temperaturas de la ciudad, recomendamos la estupenda entrevista al arquitecto y catedrático Antonio Barrionuevo, que ha publicado el periodista Luis Sánchez-Moliní en Diario de Sevilla.

Como lo define el periodista, Barrionuevo es “uno de esos arquitectos con una alta conciencia ecológica que se considera más un servidor público que un gran artista dispuesto a sacrificarlo todo -incluido el bienestar de los ciudadanos- a su desmesurado ego”. Catedrático de Proyectos en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad de Sevilla, ha sido responsable en Sevilla, de la remodelación del Paseo del Cristina, “cuyo mayor éxito fue la colocación de una gran pérgola que se ha convertido en un gran túnel de sombra” o la remodelación del Muelle de Nueva York “en el que el agua y la sombra vuelven a ser protagonistas en una ciudad que parece haber olvidado que es una de las capitales europeas del calor”.

Entre las muchas interesantes cuestiones que plantea, Barrionuevo aboga porque Sevilla deje de ser la capital del calor y se convierta en la capital de la sombra, por lo que valora “la magnífica  labor que están realizando asociaciones como Sevilla por el Clima, con Curro Oñate, Gonzalo Díaz Recasens, Indalecio Lastra, etcétera”.

En cuanto a la forma de evitar las altas temperaturas, el arquitecto señala el error que suponen las salidas del aire acondicionado que echan directamente a la calle el aire caliente. En las calles donde se ponen toldos para dar sombra y reducir la temperatura, el calor , el aire caliente que emiten esas máquinas queda atrapado por los toldos, convirtiendo las calles en túneles de calor. “Debería haber una normativa municipal para obligar que el aire saliese por las azoteas para evitar este problema”, apunta.

Igualmente, el catedrático apunta a la necesidad de “recuperar el albero no sólo por estética, que también, sino porque es alta tecnología contra el calor y las escorrentías de agua. Recuerdo cuando la Plaza de Doña Elvira era de albero… La misma Alameda de Hércules hasta hace muy poco. Es cierto que necesita de reposiciones y cuidados, pero no es muy caro, simplemente se trata de echar una capa y luego pasar un rodillo. En Sevilla había una pequeña empresa familiar que se encargaba de cuidar el albero de la ciudad. Yo puse albero en el suelo de las Atarazanas y todo el mundo que venía de fuera decía que era una maravilla de pavimento”.

Pueden leer la entrevista completa aquí.

Foto: Juan Carlos Vázquez (Diario de Sevilla)