La tradicional lentitud en la toma de decisiones para afrontar los problemas cuanto antes, y la adhesión a lo políticamente correcto, está haciendo que se dilate aún más en el tiempo la cuestión sobre qué hacer ante la preocupante plaga de cotorras Kramer que afecta a Sevilla, que está colonizando la ciudad con gran rapidez. Es necesario saber que la introducción en España de esta ave está prohibida, porque oficialmente se la considera una especie exótica invasora que aniquila a especies autóctonas y desequilibra los hábitats y el ecosistema, como se apunta en esta información. Sin embargo, ha sido introducida de modo irregular, como animal de jaula, por algunas personas ignorantes a las que hace gracia tenerla, hasta que cometen la irresponsabilidad mayor: liberarlas.

Así, como apunta la periodista Mercedes Benítez en esta publicación de ABC, en Sevilla existen 2.800 cotorras de Kramer que están poniendo en peligro especies como el nóctulo gigante o el cernícalo primilla. El plan inicial para acabar con ellas puesto en marcha por el Ayuntamiento ha sido además un fracaso ya que los métodos utilizados por la empresa encargada de eliminar estas especies invasoras, el disparo de carabina, no han surtido efecto. “Según el estudio realizado por el CSIC y la Universidad Pablo de Olavide, no sólo no han conseguido eliminarlas sino que se están reproduciendo a gran velocidad. En 2011 había 1.000 cotorras, el año pasado 2.000 y este año se estima que hay 2.800. Al ritmo de reproducción se tardaría un cuarto de siglo en eliminarlas”, según reconocen las fuentes de este periódico.

A esto se le suman los dimes y diretes del Ayuntamiento, donde ningún partido político parece ponerse de acuerdo sobre qué decisión tomar al respecto, tal y como apuntan en esta noticia de Diario de Sevilla. Asimismo, señalan que “los mayores núcleos de concentración de las temidas cotorras se encuentran situados en las zonas del Parque de María Luisa y la Isla de la Cartuja. Pero no son los únicos lugares, esta ave invasiva ya ha llegado a Santiponce, la Universidad Pablo de Olavide, Salteras, Olivares, Gerena, Palomares, La Algaba y Sanlúcar la Mayor, y comienzan a llegar a Dos Hermanas, donde temen que se llegue a implantar”.

Desde luego, llama la atención el posible miedo en el Ayuntamiento a que algunas personas y algunos colectivos acusen a los responsables municipales de matar a animales. Cuando organizaciones como Ecologistas en Acción son las primeras que están apoyando acabar con la plaga de cotorras, porque son una amenaza para la biodiversidad en Sevilla y su entorno. Y denuncia que las autoridades en España no están atajando la comercialización de esas cotorras, como puede verse a las claras en páginas web de compraventa.