El primer coche eléctrico español lo creó en Sevilla, en 1946, el ingeniero industrial Francisco Domínguez-Adame Romero. Y lo utilizó durante 12 años. Puede verse en la imagen que abre este tema. Delante de un Seat 600. Es decir, el coche del presente y del futuro, sin la dependencia del combustible, que es un factor crucial de la contaminación medioambiental, lo ideó y fabricó hace 70 años un ingeniero sevillano en una época muy difícil para la innovación industrial: en plena posguerra española y recién terminada la Segunda Guerra Mundial. Se lo recuerda a la opinión pública, en un reportaje publicado el pasado mes de octubre, la periodista María Jesús Pereira en ABC de Sevilla. También es conveniente leer el informe que publicó Noelia López sobre él en 2014, en Autobild.

Desde la Asociación Iniciativa Sevilla Abierta animamos al Ayuntamiento de Sevilla, a la Escuela Superior de Ingenieros Industriales, al Colegio Oficial de Ingenieros Industriales, a la Fundación Patrimonio Industrial de Andalucía, al Parque Empresarial Científico-Tecnológico Cartuja y a la Agencia Andaluza del Conocimiento para que se pongan de acuerdo con el fin de divulgar a toda la ciudadanía ese hito. También es Historia de Sevilla. E Historia de la España técnica e industrial. Sevilla no es solo fútbol, cofradías, políticos y toros.

Gracias a la abundante documentación guardada por su familia (planos, fotos, documentos, etc.), pueden conocerse muchos detalles y curiosidades. Francisco Domínguez-Adame Romero (Sevilla, 1905-1987) lo diseñó en una sola noche. Lo fabricó artesanalmente, lo homologó y lo matriculó en 1946. Lo bautizó como DAR -las iniciales de sus apellidos- y lo usó como coche familiar durante 12 años. Ahora uno de sus bisnietos, Ignacio Domínguez-Adame Palomo, trabaja desde la Escuela Superior de Ingenieros Industriales en el equipo de la Universidad de Sevilla que diseñará y fabricará un coche de combustión y otro eléctrico para competir a nivel internacional con otros equipos universitarios.

La sociedad sevillana necesita conocerse mejor y motivarse en ejemplos como el de Francisco Domínguez-Adame Romero, para creer más en sus capacidades y en sus posibilidades de poner las bases de su desarrollo mediante la innovación, el esfuerzo y la amplitud de miras. Los sevillanos también son creadores de tecnología, inventores de máquinas, artífices de nuevos sistemas, protagonistas de un mundo mejor.