Tras el fracaso en las primarias a la Secretaría General del PSOE y su promesa de centrarse en Andalucía, la presidenta de la Junta, Susana Díaz sorprendía hace unas semanas con la renovación de su equipo actual de gobierno. Así, Díaz ha dejado fuera de su gabinete a cinco consejeros: los de Empleo, José Sánchez Maldonado; Sanidad, Aquilino Alonso; Educación, Adelaida de la Calle; Justicia, Emilio de Llera, y Agricultura, Carmen Ortiz. Y afronta el segundo tramo de su legislatura con el periodista Juan Carlos Blanco, como nuevo portavoz del Gobierno y con Miguel Ángel Vázquez, quien afrontaba hasta ahora el cargo, como consejero de Cultura.

Con motivo de esta situación, Francisco Ferraro, presidente del Observatorio Económico de Andalucía, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Sevilla y destacado alto cargo de la Consejería de Economía de la Junta de Andalucía durante los años ochenta (en la primera etapa de articulación institucional y de las políticas económicas desde la Administración autonómica) ha publicado en Diario de Sevilla esta interesante tribuna donde analiza los cambios.

Ferraro señala que más que “deseos vacuos o imposibles, lo que Andalucía necesita es un gobierno regional más profesional que gobierne con rigor y eficiencia, muy especialmente en los ámbitos competenciales más trascendentes y en los que se concentra el grueso del presupuesto”. En este sentido, el que es uno de los socios fundadores de la Asociación ISA en 2006, apunta que lo importante no es un cambio de personas, sino un cambio de políticas, empezando por dejar de cometer los errores en los que se obstina en insistir la Administración andaluza, por no hacer una seria evaluación de cuáles son los verdaderos rendimientos de sus principales políticas públicas, y cuánta desproporción hay entre los dineros invertidos y sus resultados.

Por ejemplo, en formación y en fomento del empleo, el presidente del Observatorio Económico de Andalucía, considera que “el nuevo gobierno lo que debe perseguir es mejorar la capacidad competitiva de nuestro sistema productivo, que es lo que permitirá generar más empleo y de mayor calidad”. Algo que desde su punto de vista no se consigue a base de “propuestas llamativas, sino trabajando cada día con los instrumentos de gestión y fomento a su alcance para ensanchar y cualificar nuestra base de producción”.