Enlace a un magnífico reportaje de Javier Rubio en ABC de Sevilla, “Un tren de 57 millones de euros para 150 personas“, en el que demuestra, utilizando la red de trenes de cercanías, desde el apeadero contiguo al Hospital Virgen del Rocío hasta el de la Cartuja, cuánta diferencia hay entre el deseo y la realidad, sobre el aprovechamiento de las inversiones del dinero del contribuyente, cuando se invierten muchos millones de euros en infraestructuras.

Según lo explicado por Javier Rubio en su artículo, basado en los últimos datos ofrecidos por Comisiones Obreras, el ramal de la Cartuja, por el que circula un tren a la hora en cada sentido de la línea C-2 de Cercanías, apenas transporta a unas 150 personas al día. Además, el periodista afirma que el viaje en tren, que define como “exclusivo“, concluye una hora después de haberlo iniciado en la Ciudad Sanitaria, un tiempo desmesurado ateniéndonos a la longitud del trayecto.

La realidad, pues, es que casi nadie utiliza el tren en sus desplazamientos de ida y vuelta a la isla de la Cartuja, lo que deriva en un círculo vicioso: al ser muy pocos usuarios, la frecuencia de paso es muy mala y la duración del desplazamiento es elevada, lo que desanima a quien se plantee esa opción.

Es necesario analizar qué falla y preguntarse dos claves:

1- Qué podía haberse hecho con esos 57 millones de euros de inversión, para que hubiera dado más rendimiento a la ciudad, ¿acaso la tan demandada conexión entre el aeropuerto y Santa Justa?

2- Cómo lograr que si se hace la inversión para prolongar la red de cercanías desde Cartuja hasta la parada de Metro en Blas Infante (y esa conexión / transbordo convierte de facto al cercanías en un equivalente a una segunda línea de Metro en la ciudad, conectada al Aljarafe), realmente suponga un salto exponencial en la utilización del transporte público para reducir el uso del vehículo privado en los desplazamientos metropolitanos.

En la imagen, estación de Cercanías de la Cartuja, fotografía de Google Maps.