Mucho se ha hablando del grado de preparación de nuestros representantes políticos: cargos para los que no existe formación reglada y que ponen en evidencia un déficit en la capacidad de gestión de la realidad de los ciudadanos. Ángel Fernández Millán, se permite en la siguiente entrada del blog `Laboratorio Ciudadano´ de El CorreoWeb proponer a los nuevos concejales una bibliografía recomendada y comentada de gran interés.

Los políticos hablan mucho y escuchan poco, aunque pongan cara de estar atentos a lo que diga la gente, esa a la que tanto invocan algunos de los partidos emergentes. Por eso, a menos de 48 horas del cierre de los colegios electorales, me permito recomendarles a los miles de concejalas y concejales recién elegidos algunas lecturas que les pueden venir muy bien para ejercer sus obligaciones municipales con más acierto del que nos tienen acostumbrados hasta el momento.

La primera recomendación es el libro “La ciudad de las desapariciones” del escritor y cineasta británico Iain Sinclair, una compilación de sus ensayos hecha por Javier Calvo y publicada este mes por Alpha Decay, que trata sobre la transformación de las ciudades y la desconexión entre los ciudadanos y sus representantes políticos.

La segunda recomendación es la Guía del Buen Gobierno Local editada por la asociación de municipios del estado de Victoria, en Australia, que basa sus recetas en la transparencia, la rendición de cuentas y la responsabilidad de los ediles, encabezados por su alcalde, que debe ser el referente ético de sus concejales.

La tercera recomendación: que se empapen bien de las sitios en la red de la FEMP y de la FAMP, las federaciones española y andaluza de municipios y provincias, que recopilan una abundante documentación sobre lo que debe ser el buen gobierno municipal. Que lean mucho y se documenten bien antes de alumbrar nuevas normas y ordenanzas.

La cuarta recomendación tiene mucho que ver con la innovación social, el gobierno abierto y la economía colaborativa. Que incorporen sus localidades a las redes de ciudades que trabajan y colaboran entre sí para combatir el cambio climático, luchar contra el ruido, promover los derechos humanos y la igualdad, trabajar por la inclusión social, la diversidad cultural y la cooperación al desarrollo. En definitiva, que piensen globalmente y actúen localmente pensando en el bien común y no en los intereses estrechos del partido que les colocó en su lista.”