“¿Quién se acuerda ya del socavón que se tragó un quiosco en la Puerta de Jerez, de la viga que se cayó sobre la SE-30, de las averías de la tuneladora o de las grietas en edificios de Los Remedios? ¿Quién duda ya de que el Prado está a 25 minutos de Olivar de Quintos y el Parque de los Príncipes a 10 minutos de la Gran Plaza?”. De esta reflexión parte la periodista Nicol Jiménez en este interesante balance (que puede consultar haciendo clic) publicado en El Correo de Andalucía sobre los ocho años que lleva ya en funcionamiento la primera línea de Metro de Sevilla.

Según los datos aportados por Jiménez, a pesar de que la construcción de esta primera y única línea “está cuajada de incidentes, retrasos y sobrecostes (pasó de 428 millones a 657) su éxito ha hecho desvanecer los malos recuerdos”. Habiendo recibido desde su inauguración en abril de 2009 “más de 112 millones de viajeros” e incrementando cada año la demanda de usuarios.

Sin embargo, y pese a este éxito, Nicol Jiménez profundiza en este otro artículo, publicado el 2 de abril con el título Una ampliación que lleva medio siglo… en los papeles’, en los continuos incumplimientos por parte de todas las administraciones para ejecutar la red del metropolitano de Sevilla. Así, incide en la poca concreción sobre el asunto de la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Sevilla “que priorizan un tramo de la línea 3 y reclaman ayuda estatal y europea, pero poco más han concretado”. Por lo que, señala la periodista, “los 17 millones de euros que costó la redacción de los proyectos de las líneas 2, 3 y 4 servirán para poco ante los más de 3.225 millones que harían falta para construir todo el mapa”.

De igual modo, los Presupuestos Generales del Estado para 2017 que el Gobierno de Rajoy ha llevado al Congreso de los Diputados, tampoco van a impulsar la creación de una segunda línea de Metro en Sevilla. Otro año más.

Un Metro cojo

Con el objeto de ofrecer una amplia cobertura sobre una cuestión de tanto alcance en la ciudad, El Correo de Andalucía pidió al presidente de la Asociación Iniciativa Sevilla Abierta, Eliseo Monsalvete, su opinión sobre este tema.

Así en la publicación titulada ‘Los partidos, entre Pinto y Valdemoro’, nuestro presidente manifiesta que “Sevilla tiene un déficit importante en el transporte público. Una sola línea es como si hubiera dos líneas de autobús. Es un sistema muy limitado que no resuelve los problemas y al que tienen acceso pocos ciudadanos porque recorre la veinteava parte de la ciudad», asegura.

Para Monsalvete, “la consecuencia es que Sevilla es una de las ciudades que utiliza más el coche privado, lo que conlleva una contaminación exagerada y un gasto elevado para el usuario”.

Sobre la intención de priorizar la línea de Pino Montano, opina que «”es un parche más”, aunque “siempre es mejor avanzar que no hacerlo”. Y compara: “Las grandes capitales como Madrid, Barcelona o Bilbao cuentan con redes de Metro impresionantes, aquí parece que esto no importa, no somos conscientes de lo que dificulta el funcionamiento de la ciudad”, dice antes de refrendar que “se trata de un Metro cojo, pero nos conformamos”.

La parálisis post-Expo’92

Por su parte, en esta entrevista realizada en el mismo medio por el periodista y miembro de ISA, Juan Luis Pavón al presidente de la Real Academia Sevillana de Ciencias, José Luis de Justo Alpañés, lamenta que “Sevilla es castigada en las inversiones desde que hace 25 años tuvo la Expo’92”.

Igualmente, el catedrático emérito que cuando se empezó a diseñar el proyecto del Metro en Sevilla en 1968, solamente había dos ciudades que tuvieran Metro en España: Madrid y Barcelona. “Ya nos han sobrepasado Valencia y Bilbao, que tienen terminadas su red de varias líneas. Y en Andalucía se han hecho líneas absurdas como el tranvía de Chiclana. Ahora dicen que hasta el año 2020 no habrá consenso entre Estado, Junta y Ayuntamiento para construir la segunda línea”, manifiesta.

Para el mayor experto en el estudio técnico del terreno, del subsuelo y de las cimentaciones en Sevilla “el proyecto original, que impulsó el ingeniero Plácido Álvarez Fidalgo, y que lógicamente pasaba por el centro de Sevilla, comenzó muy bien. Cuando en 1984, el alcalde Manuel del Valle decide suspender las obras y se abandona la idea, estoy convencido de que detrás de esa decisión hubo un cambio de criterio para pagar la construcción de la Expo’92 con el dinero que tenía que llegar a Sevilla para hacer el Metro. No tenían ningún fundamento técnico y científico en las razones que se dieron, aludiendo a los daños muy pequeños que habían sufrido algunos edificios en Puerta Jerez, y extendiendo el miedo a que sufrieran daños la Catedral y la Giralda”, asegura.

Foto: El Correo de Andalucía