El notable crecimiento de la afluencia turística a Sevilla en cualquier periodo del año, factor positivo de desarrollo económico al estarse vehiculando mejor la potencialidad de la ciudad y su entorno (sobre todo por los acuerdos logrados desde el Aeropuerto para incrementar la presencia de aerolíneas internacionales), no puede consolidar un modelo de reparto de la riqueza basado en la explotación laboral de miles de personas. La revelación de que el Hotel Barceló Renacimiento, de cinco estrellas, donde por tomarse un café se cobran 3,10 euros, tenía durante el presente año 2018 a camareras de piso que, a través de una empresa subcontratada, cobraban solo 1,50 euros por habitación limpiada y puesta a punto, ha destapado que se siguen incumpliendo las normativas generales, los convenios del sector y los acuerdos alcanzados tras la movilización de ‘Las Kellys’, como se conoce a los colectivos de mujeres que realizan en condiciones penosas una labor indispensable para el funcionamiento de cualquier hotel.

Es un hotel emblemático en el panorama turístico de la capital andaluza. Porque utiliza el establecimiento hotelero que se edificó en la Isla de la Cartuja para alojar a numerosas personalidades y delegaciones que acudían a la Exposición Universal de 1992. Porque ha contribuido a captar para Sevilla numerosos congresos, convenciones y eventos de primer nivel, algunos de ellos se realizan al 100% dentro de sus instalaciones. Y porque ha sido utilizado tanto por el PP como por el PSOE para celebrar sus convenciones nacionales, en ambos casos a lo largo de tres días.

Las representantes nacionales y andaluzas de ‘Las Kellys’ han sido recibidas por Rajoy como presidente del Gobierno en el Palacio de La Moncloa, por Susana Díaz como presidenta de la Junta en el Parlamento de Andalucia, y por otras autoridades. Son múltiples los pronunciamientos desde gobiernos, parlamentos, centrales sindicales y organizaciones empresariales para erradicar los abusos en la relación entre hoteles y empresas de servicios para externalizar y subcontratar a las camareras de piso. Pero continúa siendo la trastienda más inmoral del sector turístico. Son miserables condiciones de trabajo, casi decimonónicas, por la desproporción entre el esfuerzo para cumplir el objetivo de limpiar muchas habitaciones y el ínfimo salario que se remunera. En España es habitual pagarles entre 2 y 2,50 euros por habitación, incluso en muchos hoteles de cuatro o cinco estrellas donde pernoctar se paga a 100 o más euros la noche. Y son conscientes de que las despiden si se quejan.

El apoyo que las autoridades gubernativas han escenificado desde 2017, como reconocimiento de que es una clamorosa injusticia en el mercado laboral, no ha ido acompañado del incremento de personal que se necesita en la Inspección de Trabajo para atajar esta falta de ética empresarial. Por eso ha de conocerse lo que sucede en Sevilla en hoteles como el Barceló Renacimiento. Lo detalla en este reportaje el periodista Raúl Solís en ‘La Voz del Sur’.

Camareras de piso, en representación de sus 15.000 compañeras de toda Andalucía, en el pleno del Parlamento andaluz celebrado el 12 de marzo de 2018, en el que se aprobó, con el voto de todos los partidos, una proposición en defensa de los derechos laborales de este colectivo indispensable en el floreciente sector turístico. Pero, a través de múltiples subterfugios en la cadena de subcontrataciones, se siguen incumpliendo la legislación laboral y los convenios en el sector hoteles.

Tampoco puede mirar para otro lado el Ayuntamiento de Sevilla. Ni su equipo de gobierno, ni los partidos de la oposición. Porque si el incremento de la entrada de dinero en la ciudad a través del negocio turístico da como resultado que se cronifica la precariedad, la pobreza y la desigualdad, entonces podremos seguir siendo a la vez sede de la cumbre mundial de la mayor patronal turística, la World Travel & Tourism Council (WTTC), que se reúne en Fibes del 2 al 4 de abril del 2019, y la ciudad de España con mayor número de barrios con peor renta per capita y peor porcentaje de desempleados.

Para tener más información sobre la inmoral realidad que acontece a diario a nuestro alrededor, en el informe elaborado por el periodista Raúl Bocanegra en ‘Público’ se da a conocer cómo hay empresas de trabajo temporal que están cometiendo un nuevo tipo de fraude con las camareras de piso. Las obligan a hacerse socias de una cooperativa que, en realidad, es una ficción societaria creada por dicha empresa, para gestionar de esa manera la contratación desde un hotel y abaratar así la mano de obra, eludiendo la cuantía de sus pagos a la Seguridad Social.