Cada año se evidencia que se trata de un modelo desfasado, pero en el Ayuntamiento de Sevilla se olvidan en este tema del espíritu reformista para mejorar la gestión de la ciudad. En tres medios de información, pertenecientes a distintos grupos de comunicación, se han publicado reportajes y análisis con datos oficiales sobre el colapso que sufre la labor de la Policía Local en Sevilla durante el mes de mayo por la costumbre de dedicar agentes policiales a la labor de cortar y abrir escalonadamente el tráfico rodado en diversas calles, para que transiten las pequeñas procesiones de gloria y las cruces de mayo organizadas por hermandades o asociaciones en diversos barrios. El colmo fue la decisión de cerrar al público cuatro comisarías de distrito el viernes 25 de mayo para poder atender las 17 procesiones que se celebraban de manera simultánea en distintos puntos de la ciudad. “No había policías disponibles para acompañar tantas cruces de mayo y hubo que recurrir a los que se encontraban en las comisarías. Así, hubo que cerrar las sedes de los distritos Centro, San Pablo, Nervión y Bellavista“, como informa el periodista Fernando Pérez Ávila en Diario de Sevilla, puede verse a través de este enlace,

Es lógico que desde el Gobierno municipal se le dé prioridad a destinar agentes de la Policía Local para ayudar al adecuado desenvolvimiento de la ciudad (seguridad, tráfico, información…) con ocasión de actividades multitudinarias. Ya sea un concierto con 30.000 espectadores en el Estadio de la Cartuja, una carrera popular de 10 kilómetros de recorrido con 15.000 participantes que atraviesa varios barrios, o festividades con gran afluencia y complejidad (Semana Santa, Feria, Cabalgata del Ateneo, el Corpus, la Velá de Triana,…). Pero, con la cantidad de prioridades que ha de atender la Policía Local como cuerpo de seguridad, ¿es correcto que se dediquen sus jornadas de trabajo a resolverle durante horas el tránsito por la calzada de algunas calles, y el cierre momentáneo al tráfico rodado, a pequeñas cruces de mayo y pequeñas procesiones eucarísticas, en las que toman parte un reducido número de personas?

Ya es hora de que, para estas situaciones, y para otras de dimensión similar que no están relacionadas con procesiones religiosas, el Ayuntamiento de Sevilla debe poner en marcha un modelo que avance en la incorporación de voluntarios, debidamente acreditados y claramente identificables mediante su atuendo, con el fin de propiciar que quien obtenga permiso a usar la vía pública sea copartícipe en la responsabilidad de gestionar el momentáneo uso de las calles para su actividad, y el momentáneo corte al tráfico.

Para tener conciencia de la inercia cada vez más contradictoria y más necesitada de una pronta solución, recomendamos ver los datos que aporta el periodista Javier Macías en ABC, aquí ofrecemos este enlace.

 

El sábado 26 de mayo fue la jornada en la que se registró el mayor número de procesiones. Un total de 13 para un despliegue de 13 oficiales de la Policía Local y 49 policías de acompañamiento, con una media de 5 efectivos por cada una de estas procesiones.

Agentes y vehículo de la Policía Local de Sevilla, durante varias horas dedicados a señalar de modo escalonado los cortes de tráfico en sucesivas calles para la celebración de una procesión eucarística, en este caso con salida en la Iglesia de San Ildefonso, en el casco antiguo.

En el análisis del periodista Moisés Ruz publicado en Viva Sevilla y Andalucía Información, que puede verse a través de este enlace, se dice lo siguiente: “Llama la atención el voluminoso número de procesiones de Cruces de Mayo desarrolladas el sábado 19 de mayo. En total fueron 9, con 3 de ellas recorriendo calles aledañas por un perímetro en ocasiones de no más de 100 metros. Aquel día fueron 34 los agentes policiales que invirtieron parte de su jornada laboral en el acompañamiento de estos pasitos preparados por jóvenes y niños”.