Cuando decimos que en Sevilla se vive como en ningún otro sitio, ¿estamos realmente atendiendo a un análisis objetivo? Para ahondar en esta afirmación es interesante conocer los resultados uno de los principales estudios mundiales en este apartado, el que realiza la prestigiosa IESE Business School, la escuela de posgrado en dirección de empresas de la Universidad de Navarra.

Según el Índice IESE Cities in Motion 2017, que acaba de ser publicado por cuarto año, y que analiza en esta información de ABC el periodista Eduardo Barba, “Sevilla no es precisamente la mejor ciudad del mundo. De hecho, señala que hay hasta 67 capitales en el planeta mejores en términos concretos y objetivos que la ciudad de la Giralda”.

Es cierto que ningún estudio es la verdad absoluta, pero es bueno saber cómo nos ven desde fuera cuando nos analizan como ciudad, y nos comparan con otras ciudades españolas y de otros países y continentes.

Como recoge Barba, “en el caso particular de Sevilla, las mediciones de IESE muestran a las claras que se trata de una ciudad pujante en el concierto internacional, con tendencia alcista, siete puestos por encima de hace dos años. Forma parte del grupo de las llamadas ‘ciudades retadoras’, las que mejoran su posición en el índice a un ritmo elevado y que se encuentran en la zona media-alta de la clasificación por la suma de todos sus indicadores. En este sentido, el estudio la encuadra también en el colectivo de urbes ‘equilibradas’, aquellas que están en esa parte media-alta del ranking y que presentan valores relativamente altos en todos los indicadores puesta a comparar con otras 179 del mundo”.

Sin embargo, “el repaso a los indicadores y una comparativa más selectiva con las ciudades españolas de sus dimensiones (Málaga y Valencia) airean algunas flaquezas importantes de la capital de Andalucía”. Especialmente en el indicador economía, donde es la 118 del ranking. “Este aspecto engloba los niveles de productividad, el tiempo requerido para poner en marcha un negocio y las facilidades para hacerlo, el número de empresas matrices, la cantidad de emprendedores o el producto interior bruto del municipio (PIB)”. Y en el mal funcionamiento de la Administración Local, que es uno de los grandes lastres, tal y como piensan muchos ciudadanos de Sevilla desde hace décadas.