La limpieza de la vía pública es una labor de todos. En primer lugar, no ensuciando, obligación de todos. Y en segundo lugar, la corresponsabilidad en su limpieza en aquellos espacios donde se colocan veladores por parte de bares, cafeterías y restaurantes. Al respecto, es muy interesante la información elaborada por Iñaki Alonso en ‘El Correo de Andalucía‘, explicando a qué están obligados (en cuanto a limpieza de la vía pública) los establecimientos de hostelería que consiguen permiso para situar veladores. Y cómo algunos de ellos descuidan la corresponsabilidad que contraen.

Lipasam pone la lupa en la limpieza de los veladores

La empresa acomete 2.515 actuaciones en bares por suciedad en la vía pública en 2015, después de que hace un año hiciera una batida avisando de que la ley les obliga a limpiar
IÑAKI ALONSO / SEVILLA / 28 AGO 2016 / 23:13 H.

Sevilla aspira a ser una ciudad limpia y eso no sólo implica más escobas, barredoras y baldeadoras, sino también sentido común y cívico. Así lo piensan al menos desde Lipasam, que desde hace años tiene varias iniciativas de control viario que no se limitan a la labor que realizan los más de 1.500 empleados de su plantilla. Una labor de vigilancia que implica que se cuiden que los cocheros no vayan soltando de mala manera los excrementos de sus equinos, que se haga una labor de pedagogía recogiendo los restos que dejan los mercadillos ambulantes, que los dueños recojan las cacas de los perros o, simplemente, velar por la limpieza de ese espacio de vía pública que se toma por los veladores.

En ese punto, el de tener adecentado el entorno de los veladores, Lipasam nunca se había mojado, salvo en campañas en las fiestas de primavera. Pero fue hace dos años, en 2014, cuando realizó un sobreesfuerzo para que ese cuidado del entorno de estos bares y restaurante estuviera bien mantenido a ojos del sevillano y del visitantes. Atendiendo a la entrada en vigor de las nuevas ordenanzas de limpieza y gestión de residuos, desde el departamento de control viario de Lipasam se incrementaron –y se extendieron a todo el año– las actuaciones vinculadas a las actividades hosteleras, con especial hincapié en el uso de papeleras, ceniceros y la mejora de la limpieza de vía pública afectada por su actividad. Hasta 30.637 acciones informativas se efectuaron en los en torno a 13.000 veladores existentes en la capital hispalense.

Ese fue un primer mensaje para exigir su cumplimiento. Aunque Lipasam no tiene capacidad sancionadora, sí que tiene la potestad de dar un tirón de orejas a modo de advertencia a los hosteleros que desoyen las indicaciones y mantienen sucio el entorno de sus establecimientos. Así, según figura en la memoria de gestión de Lipasam correspondiente al año 2015, que se ha estado elaborando este verano, se han desarrollado 2.515 actuaciones por la falta de limpieza en veladores. El matiz diferenciador: si hace un año era para dar a conocer la ordenanza, en esta supone un aviso serio para su inmediato cumplimiento.

En todo caso, no dejan de ser acciones principalmente de carácter informativo, en el que se recuerda a los hosteleros sobre lo que establece la normativa municipal sobre el uso del espacio público destinado a veladores en cuanto a mantenimiento y limpieza y sobre la forma más adecuada de entregar los residuos, asimilables a urbanos, generados por la actividad. Para ello, se ha realizado tanto visitas informativas con entrega de folletos como visitas de control a la vista de un posible incumplimiento. Y es que, aunque no son la mayoría, hay quién se salta a la piola la ordenanza vigente.

Las principales obligaciones que le exige esta normativa a los veladores son, en primer lugar, que mantengan limpia el área afectada por su actividad, y la instalación de ceniceros y papeleras tanto en cada uno de los veladores como en las puertas de acceso. Pese a ello, se ven estampas como las de Santa María la Blanca, donde los negocios de la zona no introducen en los contenedores los numerosos cartones que se generan en su actividad. Es un ejemplo en un punto concreto, pero que es extensible a otros puntos de Sevilla.

La memoria de Lipasam también contempla un incremento importante de las inspecciones a los restaurantes y bases sobre el reciclaje del aceite usado. Sólo en 2015 se practicaron 3.426 inspecciones, algo que se vinculaba al contrato municipal que obligaba a entregar a una única empresa –Biouniversal– todo el aceite usado para su reciclaje. Una fórmula de monopolio emprendida por el Gobierno anterior de Juan Ignacio Zoido que fue tremendamente criticada –y denunciada– por el sector de la hostelería. Tanto es así que hace unos meses el TSJA anuló tal ordenanza municipal que permite entregar el servicio a una única empresa, algo que vino acompañado por la decisión del Consistorio de ratificar la sentencia con el inicio del procedimiento para la resolución del contrato y el cambio del sistema de recogida.

Cacas de animales

Dentro de los controles realizados, también se tiene especial celo en el control de los excrementos caninos. En el pasado ejercicio se cuantificaron 3.723 acciones informativas a los dueños de las mascotas. Aquí, como en la hostelería, Lipasam no sanciona, pero sí avisa y notifica las infracciones. En este caso, su labor se centra en una doble vía. Por un lado, entrega una información en la que alerta a los tenedores de animales que tienen la obligación de «retirar y recoger de forma inmediata» las cacas que sus animales de compañía depositen en la vía pública, con el riesgo de 300 euros de multa de no hacerlo.

En ese sentido, tampoco escapan a esa vigilancia los coches de caballo. Es más, casi se ha duplicado esta cifra con respecto a las del año anterior (2014). Así, los operarios de la empresa pública de limpieza acometieron 4.848 acciones de control y seguimiento de paradas de coches de caballo en las que comprobaban, entre otras cuestiones, que se están utilizando de manera correcta los pañales ideados para los caballos o que se alojan los excrementos en los contenedores que se han habilitado para tal fin.

En la imagen superior, los contenedores de Santa María la Blanca, en una fotografía tomada para el servicio Google Maps.