Como ejemplo de que hemos de tener cada vez más una perspectiva local y global para afrontar las inversiones y decisiones en Sevilla no solo para salvaguardar la ciudad bajo los efectos del cambio climático, sino también como parte del futuro del planeta, que hemos de legar a las generaciones futuras en las mejores condiciones posibles, aconsejamos la lectura de esta interesante entrevista realizada por el periodista Luis Sánchez Moliní a Fernando Díaz del Olmo, catedrático de Geografía Física de la Universidad de Sevilla, en Diario de Sevilla.

El catedrático alerta que en Sevilla no estamos a salvo de las posibles riadas como la sucedida en el Tamargillo. “En el año 96, el último que hubo con fuertes lluvias, faltaron diez minutos para que hubiese una debacle en Sevilla; la ciudad se hubiese inundado. La llanura aluvial del Guadalquivir, por donde se expande el río cuando se inunda, tenía antiguamente cuatro kilómetros y hoy, sin embargo, tiene quinientos metros. Vale que con los pantanos que retienen el agua ya no hace falta tanta llanura aluvial, pero la actual no es ni mucho menos suficiente. Hay que tener siempre una zona de seguridad, y ahora no la tenemos…”. Una zona especialmente vulnerable es El Charco de la Pava “que se ha convertido en un tapón que todavía estrecha más el cauce. Una cosa es clara, si el río es ancho y con meandros, la energía que lleva el agua se difumina; pero si es estrecho y recto, el agua adquiere una gran velocidad… Como el caudal del río suba de los 4.000 metros cúbicos por segundo… tenemos un problema para el que no sirven ni los tanques de tormentas ni nada… Puede que dentro de poco nos toque otro ciclo fuerte de lluvias”.

El investigador habla también sobre cómo intervenir en la zona quemada de Doñana, abogando primero por “limpiar, algo que ya se está haciendo en Cuesta Maneli. Luego habrá que plantearse qué árboles entresacar y cuáles esperar a que rebroten. Muchos árboles se han quemado superficialmente y rebrotarán en dos o tres años. Creo que es el momento de plantearse seriamente reintroducir los sabinares, ya que fuera de la reserva de Doñana y el llamado Sabinar del Marqués quedan muy pocos”.

Sobre la cuestión del cambio climático también aconsejamos leer esta tribuna publicada por el periodista Ezequiel Martínez, especializado en el conocimiento del medio ambiente y con una amplia experiencia como observador de la realidad, que pone de relieve algunas evidencias de lo que está sucediendo en el planeta y en Andalucía. Así, dice, “en Montoro, Córdoba, hace días se alcanzaron 46,9 grados centígrados. El déficit de agua y el calor reducirán la cosecha de aceituna que en España, supondrá entre 950.000 Tm y 1.150.000 Tm de aceite. Los árboles frutales andan locos. Las vides acusan el estrés y se adelantan las vendimias. Las golondrinas llegan casi un mes antes; las cigueñas ya no se van, se quedan. La cosecha de cereales se adelanta un mes”.

Por ello, hace un llamamiento a la acción: “Nos preguntamos si los medios no informan lo suficiente; si la sociedad está anestesiada; si los políticos no quieren asumir la gravedad del problema. Nos estamos jugando el futuro de la Humanidad. Hay que reaccionar ya”. Y ofrece propuestas para no estar cruzados de brazos como la producción agroecológica, sustituir los combustibles fósiles por energías renovables, crear la figura del Defensor de las Generaciones Futuras y por supuesto, aprobar leyes que contemplen la amenaza.