La revista Paisajes, que se distribuye a todos los usuarios del tren AVE, publica un amplio reportaje sobre Sevilla en su número 223, del mes de mayo. Se titula “Al son de Sevilla” y su lema es “Música, Bullicio, Olés, Flamenco y Silencio”, sobre una foto de un coche de caballos pasando por delante de un azulejo con imagen de la Virgen de la Piedad, en el Arco del Postigo.
No critico que se hagan reportajes de este tipo, en una revista de divulgación turística, pero cuando se dice algo como: “Sevilla embriaga con el dulce olor a azahar y deslumbra con su luz. Pero hay más. Sus sonidos llegan al alma: el paso de los caballos, el rumor de las fuentes o el cante de una saeta son algo único” superamos la galería de los tópicos reduccionistas, que no hacen más que acrecentarse a medida que avanza el reportaje, centrado en La Maestranza “Al pasar por sus alrededores, se escuchan pasodobles, aplausos y olés”; la siesta, “Sevilla bulle. Pero también se toma su tiempo de respiro, y cuando llegan las tres de la tarde el silencio se impone y la ciudad de adormece”; o la devoción mariana, “La Virgen de la Macarena es la que más piropos y lágrimas arranca a los sevillanos. Pura devoción”.
En fin, una galería de tópicos y ni una palabra de la capacidad creadora de sus gentes de hoy. Lástima de oportunidad perdida.