En vísperas del comienzo de la campaña electoral, es muy pertinente que el conjunto de la ciudadanía, y los militantes de cualquier partido político, sepa que hay políticos que sí son capaces de gestionar bien las arcas públicas. Y que deberían ser un espejo en el que se mirasen sus propios compañeros de partido, de otros municipios, o de otros ámbitos de la Administración (provincial, regional, estatal).

Esta afirmación está basada en datos: en la provincia de Sevilla hay nueve municipios cuyos ayuntamientos no tienen ni un euro de deuda. Y en algunos casos, es muy meritorio, porque se trata de pequeñas localidades que tenían deudas por valor de millones de euros, que han ido resolviendo, además, en lugares donde es más pequeña la capacidad de recaudar o de equilibrar balances.

Para apoyarnos en números concretos, compartimos el siguiente informe, elaborado y publicado por el periodista Eduardo Barba en ABC de Sevilla, y que incluye datos oficiales y testimonios de los alcaldes:

¿Cuáles son los nueve ayuntamientos de Sevilla que tienen «cero» deuda?

Lo han conseguido recortando gastos superfluos, eliminando regalos, comidas colectivas o premios

No llega al diez por ciento los municipios de la provincia de Sevilla que pueden presumir de haber dejado su «deuda viva» a cero. Esto es, la deuda bancaria en materia de préstamos, créditos o valores, sin incluir la deuda comercial con los proveedores. Según el Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas, a fecha 31 de diciembre de 2015, son nueve los ayuntamientos que no tienen deuda: Albaida del Aljarafe, Alcolea del Río, Aznalcázar, Lora del Río, El Pedroso, La Puebla de Cazalla, La Rinconada, El Ronquillo y Villanueva de San Juan.

La Rinconada
El paradigma de equilibrio financiero municipal de la provincia, a tenor de su alto nivel demográfico, es sin duda La Rinconada, que ya vivía sin cargas desde antes de la crisis gracias a sus grandes posibilidades urbanísticas y sus áreas industriales, plagadas de empresas importantes. Pero con la bajada de ingresos hubo que reinventar el modelo y como explica su alcalde, el socialista Javier Fernández, «hacer un esfuerzo importante, serio y muy callado para no deber nada a nadie y poder seguir siendo eficaces desde lo público, como estamos demostrando sin perder un solo servicio». El secreto, gastar «sólo lo que se tiene» e invertir «sólo cuando tienes la financiación necesaria previamente, no embarcarse en aventuras innecesarias y tener un plan previsto para cada proyecto con el dinero real que cuesta y de dónde se va a sacar el dinero.

Alcolea del Río
Esa fórmula tan simple pero tan poco usual en las administraciones en los últimos años es la que lleva aplicando varios lustros en Alcolea del Río, otra de las localidades «a deuda cero» desde hace varios ejercicios tras un ímprobo esfuerzo. El alcalde, Carlos López, lleva en el cargo desde 1995 y conoce bien de qué se habla. «Cuando llegué a la Alcaldía -narra- me acostaba a las siete de la tarde de tanta impotencia que me daba no poder resolver nada. Le debíamos a los proveedores, a los bancos, a Endesa… Pero poco a poco, año a año, hemos ido reduciendo el lastre y ya no debemos nada a nadie, ni a los bancos ni al Estado ni a la Diputación, y pagamos a los 25 días de media».

Lora del Río
El pueblo de al lado, Lora del Río, también puede presumir de tener su saldo en equilibrio después de superarse las turbulencias. El concejal de Hacienda, el popular Eloy Tarno, explica que ya recogieron las cuentas públicas sin deuda al llegar al poder tras las pasadas municipales. «Llevamos varios años sin deuda con los bancos y eso permite a cualquier municipio respirar y pensar con calma en cómo deben hacerse las cosas, que es ciñéndose a un presupuesto y acometiendo las inversiones usando el remanente del ejercicio anterior, nunca con lo que se espera ingresar y luego jamás se ingresa; sólo lo que se tiene, el contante y sonante».

La Puebla de Cazalla
Esta travesía por el desierto ha provocado que muchos alcaldes hayan terminado por convertirse en verdaderos economistas. A la fuerza ahogan. Tal parece el caso del regidor de La Puebla de Cazalla, Antonio Martín, que avanza en su tercer mandato con el municipio sin deudas por cuarto año consecutivo aplicando tesis básicas. «Debíamos 4,1 millones entre bancos y proveedores -cuenta el alcalde-, con lo que empezamos a eliminar gastos superfluos y a mirar por cada euro con un argumento muy básico: como uno hace en su casa. Así, pues no se ha gastado más de lo que se ha ingresado, se han recortado cuestiones prescindibles, se ha sido serio con las facturas, echando para atrás hasta desfases de tres céntimos, y, sobre todo, se han optimizado los recursos».

Villanueva de San Juan
Muy cerca, en Villanueva de San Juan, su alcalde, José Reyes, admite que él ha recogido «una magnífica herencia» de su antecesora, Paqui Díaz, que «hizo una gran gestión de los recursos públicos». Eso sí, recuerda que el municipio lleva sin deuda desde finales de los 80, lo que supone un caso sorprendente. «Aquí se ha seguido siempre el concepto de optimizar al máximo los recursos y se han aprovechado bien las subvenciones para tener que poner pocos fondos propios. De hecho, es el pueblo con los impuestos más bajos de la provincia y no por eso se genera déficit; todo es compatible».

Aznalcázar
Más cerca de las marismas, la alcaldesa de Aznalcázar, Manuela Cabello, recuerda que en su pueblo se debían en 2007, cuando ella tomó el mando, hasta 2,3 millones en préstamos más los 4,5 de los convenios urbanísticos, que ya se habían gastado. «Pasamos de tener unos ingresos de 600.000 euros en 2007 gracias al urbanismo a sólo 26.000 en 2008, y entonces fuimos plenamente conscientes de lo que se venía encima», detalla Cabello, que añade que «hubo que hacer un esfuerzo enorme en contención del gasto y, con la complicidad de los trabajadores municipales, dejamos sólo los servicios básicos. Se acabaron los regalos, las comidas a colectivos, los premios… Tras esa cirugía, seguimos adelante cubriendo sólo lo esencial y ahora pagamos a los doce días de media».

Albaida del Aljarafe
En el Aljarafe, el alcalde de Albaida, José Antonio Gelo, destaca que tras llegar al poder en 2011 «hubo que acogerse un año después al Plan de Pago a Proveedores, un poco por la inexperiencia, para paliar la deuda que había, que rondaba los 300.000 euros». «Pero luego fuimos el primer pueblo de los que se acogió a esta iniciativa que saldó el asunto, cumplió y salió de ese plan», añade el regidor, que admite que «luego, en 2014, se arriesgó, se pidió un anticipo reintegrable al Opaef para acabar con la única deuda que nos quedaba y salimos del Plan de Pago Proveedores para no pagar tantos intereses al Estado».

El Pedroso y El Ronquillo
Otros dos municipios de la Sierra Norte han dejado a cero el contador de su deuda: El Pedroso y El Ronquillo. En este último pueblo llevan más de diez sin deber nada a las entidades financieras. Su alcalde, Álvaro Lara, explica que en los últimos años se quitaron «otras deudas que había con proveedores y demás, pero a los bancos llevamos ya años sin deberle nada. Ahora ya, ni a ellos ni a nadie».

En la imagen superior, los alcaldes de La Rinconada (Javier Fernández), Lora del Río (Antonio Miguel Enamorado) y Aznalcázar (Manuela Cabello).