Manifiesto leído desde el escenario del Teatro de la Maestranza, el 3 de junio de 2015, antes de comenzar el concierto de clausura del ciclo de música de cámara que realizan integrantes de la Sinfónica de Sevilla y que patrocina la empresa sevillana English Language Institute (ELI) con 15.000 euros. Dicha empresa va a refrendar su mecenazgo por cuarta vez para la próxima temporada, 2015-2016, en la que Sevilla ha de conmemorar el XXV Aniversario de la Orquesta Sinfónica de Sevilla y del Teatro de la Maestranza.

LOS CIUDADANOS DE SEVILLA TENEMOS QUE IMPLICARNOS EN EL APOYO A LA ACTIVIDAD CULTURAL EN SEVILLA, CADA UNO EN LA MEDIDA DE SUS POSIBILIDADES ECONÓMICAS
Por Victoria Stapells

Nosotros en ELI, English Language Institute, estamos muy contentos de haber patrocinado este ciclo de música de cámara de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla por tercer año consecutivo. Ahora mismo estamos rematando los detalles de los nueve programas de la próxima temporada 2015-2016. Promete mucho y os esperamos. Además, a nivel personal, para Richard Johnson y para mí, es un placer poder devolver una muy pequeña parte del cariño con que nos recibió esta ciudad hace 38 años.

Este ciclo es único. Único porque simplemente es eso: único. No hay otra temporada de música de cámara en Sevilla, por lo que tiene un significado muy especial la reunión mensual de los domingos por la mañana en la Sala Manuel García, del Teatro de la Maestranza. En un ambiente íntimo para un público genial que parece una familia. Y es también especial por la manera en que se desarrollan los conciertos. Para en cada uno de ellos -y son todos muy diversos, ya que abarcan distintos periodos de la historia de la música, con conjuntos de instrumentos diferentes- los mismos intérpretes hablan antes y durante el programa: nos sitúan en el contexto historico o nos aportan datos acerca del compositor y su obra, nos dan pistas para escuchar, a veces con sus instrumentos. Con lo cual el disfrute se mezcla con la didáctica. Para los propios músicos hay también un aspecto educativo. Ellos me dicen que el repertorio de cámara les abre nuevas vías de expresión y que tocar en pequeños conjuntos es importante para compartir la música de otra forma con sus compañeros en la Sinfónica.

Eso de seguir aprendiendo a lo largo de la vida es maravilloso. Y sentada en la sala Manuel García me ha venido a la cabeza más de una vez el recuerdo de la Expo 92 y de ¡todo lo que aprendí! Durante seis meses tuvimos el enorme privilegio de asistir a conciertos casi a diario en este Teatro de la Maestranza: las mejores orquestas, directores, cantantes, coros… Pudimos escuchar música en directo que, hasta esa fecha, solamente conocíamos por la radio o a través de un disco en casa. Eso sí que era un tesoro en forma de pentagramas. Cuánto aprendimos. A más de uno de ustedes seguramente le gustaría volver a aquellos tiempos. ¡A mí sí! Pero ni por arte de magia es posible. Porque lo que pasó, pasó.

Pero hay algo más. Tampoco, ni por arte de magia, podremos volver a los tiempos de los presupuestos enormes, subvenciones continuas, o incondicionales apoyos de los Ministerios de Cultura. Ese grado de ayuda a la cultura nunca volverá a la magnitud del periodo Expo 92. Porque nuestras instituciones tienen su presupuesto recortado para siempre. En estos años de crisis económica se ha escrito y hablado mucho acerca de su impacto sobre la cultura en esta gran tragedia española. Sin embargo, no podemos dejarnos hundir por esta situación. Pero, ¡ojo!, tampoco vale decir que todo volverá a ser como antes cuando salgamos de la crisis o cuando baje (no sabemos cuánto) el IVA. No. Esa línea de pensamiento no vale ya. Hemos de adaptarnos a otra realidad.

Hoy tenemos que reconocer que estamos ante un nuevo paradigma. Porque ahora nos toca entregarnos. Somos nosotros los que tenemos que sentirnos implicados. Los ciudadanos tenemos que hacer piña, hacer equipo, con las instituciones y que cada una de las partes haga su aportación en la medida que pueda. Me parece interesante este nuevo boom que se llama “crowdfunding” o micromecenazgo. A través de las redes sociales, y con pequeñas donaciones, se ha hecho posible financiar la grabación de un disco, montar una exposición de arte, subvencionar un evento deportivo… Un sinfín de ideas para todos los gustos.

No hay duda, es absolutamente necesario contar con el patrocinio de empresas y de particulares para afrontar la realidad de hoy en día. Por ejemplo, colaborando con el Teatro de la Maestranza y/o con la Sinfónica. Precisamente por eso hago un llamamiento. Es nuestra hora. Juntos tenemos que transmitir el mensaje, y éste es urgente: nuestro apoyo a la cultura, la cultura en Sevilla, en cualquiera de sus manifestaciones, es imprescindible.

Porque sin la ayuda de estos patrocinios, las artes, como las conocemos, no podrán sobrevivir. Y sin alimento cultural, nuestras almas serán cada vez un poco más grises.

Sin más, en nombre de nuestra empresa ELI (English Language Institute), doy las gracias a nuestros queridos y excelentes profesores de la orquesta. Un aplauso para ellos. Gracias por compartir vuestra música con nosotros, thank you for sharing your music with us. Y gracias por hacernos volar“.

En la imagen, de izquierda a derecha, Richard Johnson, Remedios Navarro y Victoria Stapells.