Como buen ciudadano que vive en un país dominado por los bancos ( no se crean ustedes que eso es así en todo el mundo desarrollado ) procuro tener la mejor relación con ellos. Hasta ahora, me he movido entre la tradicional “ventanilla- esperar cola o comunicar por teléfono casi siempre ocupado -contacto con el director” de toda la vida y la fría banca on line, que tan práctica resulta a cualquier hora. Pero muy recientemente me he encontrado que en una pequeña sucursal donde he tenido que abrir una cuenta ha llegado un director que, eureka, contesta a los correos electrónicos rápidamente.

Consultas, operaciones, todo se lo puedes ir pidiendo por correo electrónico y él procura que no tengas que ir allí salvo para algo especial, en cuyo caso te reserva una hora en su despacho. Al principio me pareció una estrategia comercial más, pero caí en la cuenta de que eso es lo que precisamente hacemos todos ahora y que era la Banca la que había perdido ese tren. Ese joven director me ha agradado tanto que estoy derivando operaciones a esa cuenta, cómoda y rápidamente. En los tiempos que corren, eso es humanizar la banca y modernizar el trato con el cliente.