El pasado mes de julio ya recogimos en este artículo de la web de ISA el autoengaño colectivo que se vive en el sistema educativo con la decisión de conceder títulos de la ESO a alumnos con suspenso, algo que refleja la hipocresía del gobierno que prioriza el tener un título por encima de aprender, certificando unas capacidades que no se corresponden con la realidad.

Sobre esta cuestión han surgido novedades y reflexiones interesantes en las que recomendamos ahondar. Por un lado, la Asociación de Profesores de Instituto de Andalucía (APIA) ha denunciado  a la Consejería de Educación por presuntos delitos de prevaricación, coacciones y falsedad en documento oficial por dar títulos de la Educación Secundaria Obligatoria (ESO) a alumnos con dos suspensos, sin tener que presentarse a la recuperación de septiembre. Como apunta esta información de ABC de Sevilla, para Javier Puerto, presidente de dicha asociación, lo que hace Educación “es saltarse la ley a la torera”. En su opinión, recoge la noticia, este tipo de práctica “lo único que hace es contribuir a la degradación de la enseñanza andaluza y a que el título de la ESO quede en papel mojado”. También subrayó que estos casos de aprobados de despacho, suponen “un menosprecio al esfuerzo de los alumnos”.

Por su parte, como informa aquí el mismo medio, un grupo de técnicos educativos de la propia Delegación Provincial de Educación desaconsejó la polémica medida, antes de que se decretara. En el informe de carácter técnico-jurídico sostienen que “el curso académico no sólo comprende el periodo lectivo ordinario, sino también la convocatoria extraordinaria de septiembre “y por tanto la finalización de curso debe entenderse una vez se han agotado las posibilidades de superar las materias en las dos convocatorias”. Algo que, sin embargo, no fue tenido en cuenta.

Sobre esta decisión se pronunció también el juez de Menores Emilio Calatayud, que a diario se relaciona con muchos jóvenes que tienen aprobados concedidos pero que carecen de nivel y son analfabetos funcionales. Calatayud está viendo la enorme diferencia que hay en algunos ámbitos sociales entre los diplomas (realidad estadística) y las capacidades (la realidad formativa) y considera, como apunta el titular de esta entrevista en ABC de Sevilla, que “dar la ESO con suspensos no se premia el esfuerzo ni el trabajo, sino al vago”

Por último, compartimos también la tribuna de Miguel Ángel Robles, periodista y experto en comunicación corporativa, muy interesado siempre por los temas relacionados con la Educación. Aquí expone lo que piensan muchos ciudadanos (unos lo dicen en público y otros no se atreven): el aparato político y burocrático de la Administración educativa andaluza está traicionando uno de los grandes activos políticos del socialismo en España desde finales del siglo XIX: el impulso de la educación de calidad. Que está en las antípodas de encubrir el fracaso escolar y convertir la concesión de aprobados en el objetivo.