La cuestión sobre si recuperar o derribar el edificio de la antigua Jefatura de Policía sigue enquistada en la ciudad y dando pie a un debate en el que se confunde la represión de las libertades que se perpetraba en él durante la dictadura franquista, con el valor arquitectónico del edificio, cuya concepción es perfectamente válida para otros usos.

Hasta ahora la estrategia del alcalde de Sevilla, Juan Espadas, es lograr que la iniciativa privada  presente propuestas para invertir en ese enclave del centro de la ciudad. Algo positivo, aunque habría también que preguntarse: ¿qué tipo de actividad le interesa más a Sevilla? ¿Alguna parecida a lo que abunda, o algo distinto que reequilibre las dinámicas de desarrollo económico y estimule otras potencialidades?

En este sentido, este jueves 13 de julio, de 20:00 a 24:00, tendrá lugar en la Plaza de la Concordia, que es donde realmente está el edificio (y no en la contigua Plaza de la Gavidia) un acto en el que el colectivo de arquitectos Entre Adoquines explicará el proyecto que promueve. Como avance al respecto, esta noticia publicada en El Correo de Andalucía adelanta que lo que plantean es la creación “de un centro de investigación y emprendimiento junto a un espacio sociocultural y una zona lúdica que aprovecharía las magníficas vistas de las que dispone la azotea del edificio”.

Así, como se explica, el inmueble estaría gestionado por el Ayuntamiento y las universidades públicas de la ciudad: la de Sevilla y la Pablo de Olavide, que han apoyado el proyecto por escrito. Entre Adoquines apuesta por la llegada de empresas jóvenes asociadas precisamente a las universidades, “tanto de diseño, fabricación digital, bellas artes, investigación, ingeniería, comunicación, etcétera; y que entre ellas surjan sinergias y puedan crear proyectos conjuntos”, cuentan.

Sobre cómo afrontar la elección de un proyecto para dicho enclave reflexiona también el periodista Manuel Jesús Florencio en este interesante análisis, publicado en Andalucía Información. Además de citar los proyectos ya enunciados (por parte de compañías hoteleras para edificar un hotel, y por parte de una empresa para construir un gran gimnasio, además de la propuesta de Entre Adoquines), Florencio propone convertirlo la antigua comisaría en un ‘fab lab’ muy centrado en la impresión en 3D para el diseño, producción y venta, y en el desarrollo y comercialización de otras tecnologías y aplicaciones (realidad aumentada, fabricación colaborativa, etc). Una tendencia de alcance mundial, muy del gusto de muchos jóvenes emprendedores. Y pone de ejemplo, con detalles, cómo el Ayuntamiento de Lyon ha favorecido de esa manera la reutilización de un edificio histórico cerca de la Catedral. También señala como ejemplo a Barcelona, que está potenciando la implantación de ‘fab lab’ en todos los distritos.

Es importante conocer el valor arquitectónico del edificio en su concepción original, tal como lo llevó a cabo el arquitecto Ramón Montserrat. De hecho, está catalogado como una de las mejores muestras del Movimiento Moderno arquitectónico en Sevilla, lo cual desconoce la mayoría de los sevillanos porque lleva muchos años cerrado, desconfigurado y tapado.

Foto: Manuel Jesús Florencio