8 de marzo de 2007 enero / Sala Chicarreros

c7 Ponentes: Rafael Salgueiro López (Profesor de Economía) y Eduardo Bericat Alastuey (Catedrático de Sociología).

Modera: Manuel Pedraz (Radio Nacional)

De la mano de un inteligente y cercano moderador, el periodista Manuel Pedraz, hoy hemos podido disfrutar, escuchando a dos magníficos ponentes.  Ellos nos han facilitado una mejor comprensión de lo que las Instituciones Públicas debían ser, de lo que, generalmente, suelen ser  y de lo que, en Sevilla, específicamente, son.

Eduardo Bericat,  tuvo la elegancia de pedir indulgencia por hablar de nuestra ciudad, sin ser de ella y manifestó que, quizás, su condición de no sevillano, le diera una mejor perspectiva en la observación comparada de lo que es nuestra ciudad y sus instituciones, en contraste con otros lugares. Sin lugar a dudas

Y nos habló de los cierres. De las fronteras que cada ente establece en su espacio de existencia. Salvaguardas frente un exterior ajeno, pero también límites para la evolución y el crecimiento.

Pero como hoy se celebra el día de la Mujer Trabajadora y Eduardo Bericat no quiso obviar el hecho. En consecuencia antes de hablarnos de cómo son y operan los cierres de nuestra ciudad, quiso recordarnos el cierre de discriminación que la mujer sufre en nuestra sociedad. Hizo patente como la presencia femenina disminuye en la medida en que observamos círculos próximos al poder y afirmó la responsabilidad de las Instituciones Públicas en la corrección de esta injusticia.

En referencia a Sevilla nos habló de cuatro cierres diferentes:

Cierre Tradicional.- Matizó la diferencia entre Tradición, como concepto que puede coexistir con Modernidad, y Tradicionalismo o defensa a ultranza de todo lo que procede del pasado, que deviene, inevitablemente, en comportamientos retrógrados.

Piensa que, en cualquier caso, el debate entre Tradición y Modernidad está perdiendo rápidamente vigencia, ante la aparición  de lo que se viene llamando Posmodernidad, que corrige algunos olvidos la Modernidad, como la ecología, tan escasamente tenidos en cuenta en esa arrolladora cultura del usar y tirar.  La conciencia del agotamiento del espacio natural, hace que se recupere el prestigio de algunas austeras  prácticas tradicionales, estableciéndose así un curioso puente de entendimiento entre Tradición y Posmodernidad.

Cierre Comunitario.-Nos explicó la manera en que cada comunidad da forma a modos de relación entre sus miembros, que se reconocerán como afines o diferentes, en función de un complejo conjunto de señas de identidad y pautas de comportamiento.

En nuestra ciudad, este proceso, ha dado lugar a la formación de diversos círculos sociales, con rígidas normas de inclusión-exclusión, en donde las formas y etiquetas adquieren  gran importancia. Una sociedad en la que lo que importa es la propia visibilidad  y donde no existen estímulos para la superación personal, ya que la falta de coalescencia entre dichos círculos sociales, hace prácticamente imposible el tránsito, entre ellos, de los individuos.

Cierre Centrípeto.- La presencia de un núcleo central tan potente como para hacer que todos los elementos de un conjunto miren y atiendan fundamentalmente a hacia el mismo.

En síntesis una estructura cortesana, vuelta hacia su interior, absolutamente opuesta al concepto de metrópoli, como ciudad abierta, al  que Sevilla, como capital de Andalucía, debería aspirar.  Pero, ¿como puede, legítimamente, aparecer como cabeza visible de toda Andalucía una ciudad que es percibida, por todos, tan profundamente ensimismada?

Cierre Igualitarista.- Nuestra ciudad se mueve entre el elitismo y la inevitable reacción igualitarista. Y, si ser una sociedad estamental y elitista, comporta un fuerte cierre, el igualitarismo  adolece también de graves limitaciones. Es pasar de “nosotros nos la merecemos todo y vosotros nada” a “todos nos lo merecemos todo”, saltándose un punto de equilibrio, en el que los merecimientos de cada individuo se relacionan con sus méritos y aportaciones. Lo que podríamos denominar una meritocracia igualitaria, generadora de motivación en los individuos… El igualitarismo arruina ese espíritu vaciando de sentido el esfuerzo de superación.

Las reflexiones de Rafael Salgueiro sobre las Instituciones Públicas en nuestra ciudad, asunto que conoce hasta sus últimos entresijos, tampoco resultaron muy halagüeñas.

Nos describió a las Instituciones sevillanas como organizaciones que se han alejado grandemente del principio inicial que justifica la existencia de cualquier institución social. A saber, su utilidad. No son, en modo alguno, entes cuya existencia dependa de cuan útiles son a la sociedad. En sus inicios así pudieron ser. Pero han venido sufriendo una progresiva e imparable metamorfosis, hasta convertirse en meros órganos a través de los cuales el poder político procura su conservación. O sea: ya no son Instituciones sino Organismos. Y todo organismo, tanto en lo social como en lo biológico, establece como su primera prioridad seguir existiendo, si es posible, crecer, si también lo es, aumentar la esfera de su dominio y. finalmente, si se presenta una oportunidad, comerse a otro .

Las cifras a través de las cuales se evidencia lo anterior son abrumadoras. La Junta de Andalucía controla un presupuesto equivalente al 25% del de la Comisión Europea, sólo la Provincia de Sevilla tiene más funcionarios que las Comunidades Autonómicas de Navarra y Aragón juntas Y muchos más.

Recordó Rafael Salgueiro, el Artículo 31 de la Constitución Española, en donde  se establece la obligación de los ciudadanos a contribuir al sostenimiento financiero del Estado, objetivo, a cuyo cumplimiento, este, dedica ingentes recursos, pero en el que, también se establece la obligación del Estado en la buena administración de esos recursos. ¿Qué se han  hecho nuestros administradores en este campo? nos preguntó.

La verdad es que no era fácil encontrar la respuesta, así que nos dio algunas pistas. Andan muy por arriba, en estratosféricos y afiligranados proyectos. Alrededor de faustos, hojas de ruta y efemérides sin par. Pergeñando minuciosos Planes, que se editarán en sólidas carpetas, que se archivarán, ad eternam, en hermosas estanterías.
Como muestra nos leyó los desternillantes epígrafes del Plan para la Bicicleta en Sevilla, señalándonos que, a pesar de su minuciosidad,  carecía del capítulo “El observatorio de la bicicleta” del que está dotado un plan análogo, de la ciudad de Zaragoza.