22 de marzo de 2007 enero / Sala Chicarreros

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Presenta el coloquio y a los ponentes la periodista Mercedes de Pablos, cuya intervención inicial puede leerse íntegramente aquí .

Intervención de Basilio Martín Patino: Señala el cineasta que es Sevilla la ciudad donde más ha rodado. A lo largo de su intervención cuenta muchas anécdotas sobre su vinculación con esta ciudad en particular y con Andalucía en general.Nada más acabar sus estudios, Televisión Española lo envió a Sevilla para rodar Rinconete y Cortadillo. Eran años difíciles, en pleno franquismo, y en plena etapa de censura. Inmersos en el rodaje, reciben un telegrama para que abandonen el trabajo. Nunca más Martín Patino supo lo que ocurrió con aquella cinta, que estaba casi concluida.
Con posterioridad ha rodado en Sevilla seis o siete películas, mientras que en Salamanca, su ciudad natal, sólo ha rodado dos. Señala Martín Patino que en esta ciudad siempre se ha sentido a gusto, viene a menudo, y de ahí su deseo de ser complaciente en las valoraciones que hace de la misma.
Para él Sevilla es una mezcla de culturas y civilizaciones que, en líneas generales, constituye el polo opuesto de la Salamanca en la que nació. Sevilla es la alegría de vivir, sin embargo, el cineasta afirma que se ha defendido siempre de los tópicos andaluces, especialmente a la hora de dirigir los documentales sobre Andalucía.
Las reflexiones del cineasta giran en torno a una Sevilla, a una Andalucía sabia, alegre y acogedora. Para cerrar su intervención, Martín Patino narra su encuentro con Brenan, como una parte importante de su aprendizaje “andaluz”. Concluye: “El encuentro con Brenan [en Andalucía] me hizo vacunarme contra el glamour, e hizo que me independizara, que estuviera por encima de los burócratas, y que hiciera el cine que quería hacer. Todo esto lo encontré en Andalucía, y fue para mí una verdadera liberación intelectual”. Concluye Martín Patino: La cultura andaluza es una forma de entender la vida.
Intervención de Arcadi Espada:
Inicia su intervención señalando: “Voy a hablar de la mirada hacia Sevilla de una persona que ama esta ciudad, y que además es periodista”. Hoy el concepto de ciudad está muy disuelto. Es un concepto frágil, precario y débil. Los arquetipos son muy útiles para los concejales de cultura, pero tienen poco o nada que ver con la realidad.
El argumento central de la exposición de Arcadi Espadad está recogido en su blog, del que están tomados los siguientes fragmentos:
“Camino de Sevilla, y pensando en su caso. Me ayuda un viejo y magnífico papel de Chaves Nogales, La ruta perdida, de 1926. El papel cita un apotegma alemán, de un enviado especial a la ciudad. ‘Sevilla es un paraíso para literatos. Dedica al placer quinientas tabernas y a la inteligencia sólo una librería’. Chaves, sevillano inteligente, se muestra de acuerdo. Dolido, pero de acuerdo. El apotegma, sin embargo, tiene una lectura razonable, contrairónica y alegre. En realidad los literatos necesitan más tabernas que librerías. Librerías les basta una siempre que esté bien surtida, es decir, que tenga todos sus libros. Chaves escribía así en plena dictadura de Primo de Rivera. Tiene otro artículo, igualmente bueno, El Colapso de Sevilla, donde describe la ciudad de la República en términos gramscianos: lo nuevo que no ha nacido y lo viejo que no acaba de morir. Para decirlo en sus palabras: ‘sindicalistas con pistola y señoritos con rifle’. La República fue demasiado breve para que lo sevillí experimentase cambios. Y el franquismo fraguó.
Supongo que Chaves no escribiría nada muy diferente del escaparate sevillano actual. La diferencia, sin embargo, es que la ciudad lleva muchos años asumiendo su condición tabernera (es un decir). De algo hay que vivir, y uno no ve inconvenientes en esta especialización. También París es la ciudad del amor, y su Tgv sirve de perlas para llegar a tiempo al rendez-vous. El problema de Sevilla no es vivir del cadre d’ambiance. Es la renovación del material poético y sensorial, su cruz. Hasta el día del auto de fe Sevilla ha vivido, dos puntos. Del Toro. Del Vino. De la Hembra, De la Gitanería. Del Amor. Del Moro. Y de España. Todo prohibido. Hoy, todo prohibido. ‘Soy lo prohibido’, dice Sevilla a juego con aquella inverosímil criatura flamenca que fue Bambino. Ninguno de los ítems necesita explicación añadida; se entienden perfectamente. Sólo el Moro, tal vez. El Moro vivía en Sevilla como en un cuadro de Fortuny. Arrellanado y entre celosías, juguete literario. Hoy dicta, en virtud del ecumenismo. Y se teme su influencia sobre el consumo. Al fin y al cabo El Jamón es lo único que sobrevive del antiguo abanico de placeres.
El caso de Sevilla. No creo que tenga fácil parangón. Una ciudad que vivía de la representación y cuyo muestrario ha entrado en barrena. ¿Qué hacer? ¿Bastará con la boda de los dos modistos, Vittorio y Luchino? Y, sobre todo: ¿deberá echarse Sevilla al agua…? ¿Quinientos spas y la tradicional librería?
Caso amargo y bárbaro.
(Coda: Como somos un pueblo viejo y trabajado este alejamiento de la vida culta de Europa es casi imperceptible. Conservamos un remedo de espiritualidad. Pero lo cierto es que de la vida intelectual no nos queda ya más que lo que les resta, ya al final, a las religiones viejas: las liturgias. Manuel Chaves Nogales, ‘La ruta perdida’, Mediodía, junio 1926.)
(Recodo)
-Espasa, Yo también vengo de Sevilla
-Vaya, y yo sin verle.
-Me amago, Espasa, me amago. Oigame…
-Cuente.
-Que los pasos ensayan, cada noche. Que los he visto. ¡Ensayando Espasa, ensayando en la calle cada noche. uuuuuuuuuuuu……oooooooooooooooo! ¡Una Santa Semana de un año!” [fin de las citas del blog de Arcadi Espada].

Debate con y entre los asistentes

-Se plantea la disyuntiva entre dos Sevillas, la que se adora y la que se detesta, como polos opuestos y a veces irreconciliables.
-Mercedes de Pablos: A menudo la mirada del otro no gusta al que se siente mirado.
-Ante algunas críticas, Arcadi Espada menciona que no entiende esa actitud de hidalguía de algunos sevillanos, cuando defienden que su tierra no es una tierra sólo de placer. Señala que en el mundo  hay muchas regiones dedicadas al placer.
-Desde el público se apunta que es muy difícil hacer nada nuevo en Sevilla, debido a las críticas de los propios sevillanos ante las innovaciones.
-Se critica que las concejalías de turismo estén muy cerca de las de cultura, y que éstas a su vez estén tan lejos de las de educación.
-Martín Patino defiende la cultura de las tabernas como lugar de tertulia y discusión, donde reinaba un espíritu solidario que hoy se ha perdido.
-Arcadi Espada: En muchos lugares del mundo hay una industria floreciente, que es el pasado. En Alemania es cercano y siniestro. El pasado sevillano es amplísimo y rico, pero no funciona como elemento de atracción turística.
-Desde el público se indica que es imposible objetivar una mirada externa a Sevilla, porque, inevitablemente se cae en el tópico.
-Martín Patino afirma que ha sido duro al mirar a su ciudad natal, Salamanca. En su exposición no ha querido centrarse demasiado en las señas de identidad sevillanas, porque, para él, aludir en exceso a ellas hace caer siempre en la caricatura. Ha tenido que ver cientos de películas sobre España para realizar sus propias series y películas, y ha terminado asqueado de los tópicos, de las señas de identidad.
-Un interviniente afirma que, en su opinión, el tópico ha estado presente en el coloquio, en la mirada externa que se ha hecho a Sevilla. Y pregunta si hay documentales sobre Sevilla en los que el tópico no sea tema central, y qué debería cambiar el sevillano para combinar tradición e innovación. Martín Patino responde que siempre le tentó hacer una película cuyo tema central fuera una apología de la pereza, pero le dio miedo. También le interesó hacer algo sobre los viajeros románticos. “Hay temas, pero ya no tengo ganas de hacerlo”. Arcadi Espada, por su parte, responde que lo que ocurre en Sevilla él no lo ha visto en ningún otro sitio. “El tópico es tópico. Nunca en Sorrento se reniega de la tarantela, o en Nueva Orleans del jazz. No entiendo la relación que ustedes tienen con el tópico. Creo que el sevillano es una metáfora muy acabada del español. Hay una cierta vergüenza de ser español, porque el concepto está asociado a etapas pasadas de nuestra historia. Esta vergüenza es un caso singularísimo. Cuando ustedes se quejan del tópico hay un fracaso del aparato simbólico que es lo español”.
-Desde el público, se señala que hay solución para integrar los dos extremos: “Queremos seguir disfrutando del placer, pero reivindicando la modernidad. Es posible casar ambas cosas”.

Ponentes: Arcadi Espada (Periodista) y Basilio Martín Patino (Cineasta).

Modera: Mercedes de Pablos Candón (Consejo Audiovisual de Andalucía)