El biólogo Francisco Oñate, el arquitecto Gonzalo Díaz Recasens, el ingeniero de caminos Indalecio de la Lastra y el físico Valeriano Ruiz han elaborado conjuntamente esta tribuna abierta publicada en Diario de Sevilla donde hacen un llamamiento a la sociedad sevillana, a sus instituciones, a los partidos políticos, a las universidades, a los centros científicos, a las empresas, a los colectivos vecinales, a las asociaciones cívicas, a las corporaciones profesionales, para ir todos a una en consensuar y materializar acciones con el fin de mejorar las condiciones medioambientales en las que se vive en Sevilla, comenzando por los espacios públicos y los edificios públicos.

Así, estos profesionales, que forman parte de la Red Sevilla por el Clima, un grupo ciudadano abierto y convencido de la necesidad de actuar diseñando estrategias para mejorar el clima desde el entorno urbano, señalan “los impactos ambientales que afectan tanto a la biodiversidad y los recursos hídricos, como al ciclo del carbono, la calidad del aire, la temperatura y el clima de las zonas urbanas” que conlleva lo que se conoce urbanísticamente como sellado del suelo. Un proceso que consiste “en ocupar terrenos, que previamente eran espacios libres o suelos abiertos, cambiando su uso para edificar sobre ellos y, seguidamente, culminar esos espacios cubriéndolos con capas impermeables de asfalto y/o hormigón”.

Estos expertos alertan de la “excesiva proliferación de los denominados espacios “duros”, herencia de una arquitectura reciente poco habitable y deshumanizada, que contribuyen a incrementar el efecto isla de calor” y señalan episodios recientes de  remodelación urbanística como los de Plaza de Armas, Trastamara, Marqués del Contadero, Juan Antonio Cavestany, Mercado de la Carne,… que han incluso empeorado “teniendo prácticamente todos ellos un denominador común: falta vegetación, sombra, agua, fuentes,… además de un empleo excesivo de materiales y pavimentos inadecuados”.

Desde Iniciativa Sevilla Abierta les animamos a la lectura íntegra de la tribuna para conocer los detalles de la situación ambiental en la que se encuentra la ciudad y ser conscientes de la necesidad urgente, gobierne quien gobierne, de que Sevilla garantice su calidad de vida para las próximas décadas, controlando el uso de materiales y aunando los conocimientos y procedimientos tanto milenarios como de última generación (toldos, pavimentos, cubiertas vegetales, arquitectura bioclimática, etc.) que eviten el incremento de las temperaturas. A tenor de la preocupante evolución al alza durante todos los meses, como indican los datos oficiales desde hace varios años. En un contexto de cambio climático que perjudica más a zonas como Andalucía.