El proyecto “Caminos vivos“, financiado con fondos FEDER, pretende dar a conocer gracias a una cartografía digital estos caminos como bienes de dominio público, estimulando la posibilidad de transitar por ellos en un momento en el que el senderismo y el cicloturismo lo propician especialmente. Hemos conocido esta historia gracias al artículo del periodista Juan Rubio, publicado en El Correo de Andalucía bajo el título de “Cruzando toda Sevilla por caminos rurales“:

El primer inventario digitalizado de los senderos públicos del agro sevillano, con 6.500 kilómetros, se podrá descargar desde una web para personalizar itinerarios turísticos y deportivos

Juan Rubio / El Correo de Andalucía Sevilla / 06 ABR 2015

De pueblo en pueblo por caminos rurales públicos y sin pisar siquiera el asfalto. Paisaje y cultura. Deporte y turismo. Agricultura y medio ambiente. Sevilla, la totalidad de Sevilla, cruzada y recorrida por senderos de tierra y piedras y vegetación a ambos lados. Descubriendo encinas milenarias, puentes, calzadas romanas, ruinas arqueológicas, ermitas, haciendas, fuentes, humedales, manantiales, ocres y verdes de un mismo terreno que cambia el color según la estación. Y sin perderse. Sirva el móvil de guía.

Tras dieciocho meses de trabajo, la cartografía histórica, las tecnologías actuales de georreferenciación y ortofotografía y, en no pocos casos, la propia memoria de agricultores han cosechado el primer gran inventario de los caminos rurales públicos de la provincia de Sevilla. Desde la tercera semana de mayo próximo podrá no sólo consultarse en una página web que todavía se ultima, sino también descargarse gratuitamente en dispositivos móviles y GPS.

«Todos los municipios de Sevilla están conectados a través de una nutrida red conformada por 307 itinerarios. Son unos 14.000 kilómetros cuadrados de caminos rurales públicos, cuyos titulares son los ayuntamientos y, por tanto, un patrimonio de todos nosotros, pero hemos hecho una selección de 6.500. Sobre la mayoría sí había amplia documentación cartográfica municipal, de dónde sale, por dónde discurre, a dónde llega, aunque a veces también íbamos un poco a ciegas, buscando los planos antiguos y cotejando con el conocimiento de los agricultores lugareños».

Quien habla es José Antonio Gallo, técnico de la patronal agraria Asaja Sevilla y responsable de este proyecto, bautizado con el nombre de Caminos Vivos y con financiación del Fondo Europeo de Desarrollo Rural (Feder). «Se trata de unas infraestructuras esenciales para la agricultura y la ganadería, por supuesto, pero también de un patrimonio público que cabe poner en valor desde un punto de vista turístico y deportivo. La iniciativa atiende, además, a la creciente demanda de actividades al aire libre: bicicleta, senderismo, paisajismo, montar a caballo, acampadas reguladas, etcétera, y sin olvidar la convivencia con el entorno natural y sabiendo a dónde se va y qué podemos allí encontrar».

Y en el trasfondo también hay un propósito no menor: resaltar la importancia de los agricultores y ganaderos para «la existencia y pervivencia» de los caminos rurales, más allá de los contados episodios de ocupación de vías pecuarias por parte de particulares, que los hay, sí, y que José Antonio Gallo tampoco obvia.

«Los caminos siguen abiertos tras siglos y siglos porque aún existen agricultores y ganaderos que los limpian, cuidan y mantienen. De lo contrario, quedarían absorbidos por la maleza, ocultos tras el pasar del tiempo y, lógicamente, los dañinos efectos de las inclemencias meteorológicas. No los abren ni mantienen quienes se calzan las zapatillas de deportes… Somos nosotros los garantes y por eso partió de Asaja esta iniciativa».

Es más, hay senderos que renacen todos los años. «Si éstos atraviesan el interior de una finca, a veces terminan sembrados. Sin embargo, tras la cosecha, el paso habitual de los agricultores, de los tractores, de los coches, de los vecinos, hace que resurjan, siempre como públicos. No son usurpadores», relata. «Y si un camino rural se hizo sólo para acceder directamente a una o varias explotaciones, cuando se acaba, pues eso, se acaba, y lo siguiente es propiedad privada, no pública, y es lógico que haya una puerta para que no se entre», según argumenta el técnico de Asaja.

¿Qué encontraremos en la web? Será, explica, un geoportal con 307 itinerarios. Una magna oferta turística y paisajística. De hecho, agrega, se trata de la mayor red provincial de caminos rurales de España. «Se extiende a lo largo y ancho de una malla de 14.000 kilómetros cuadrados, aunque 6.500 son los digitalizados y enriquecidos con información georreferenciada de más de 2.000 elementos del territorio que presentan interés medioambiental y cultural, incluidos sus más de 350 alojamientos rurales». Para que se entienda: si toma este sendero concreto, usted podrá ver tal árbol singular, tal monumento, tal cerro o tal manantial, más un merendero donde descansar y una playa donde el baño está permitido… ¿Playa?

«Bueno, llamémosle playa del Guadalquivir, pocos la conocen pero está entre Alcalá del Río y Brenes, y se accede a través de un camino rural». Y entonces Gallo desgrana sus propios descubrimientos como apasionado senderista: la calzada romana de Carmona, su puente de los cinco ojos, las rutas por el Guadaíra, las ermitas por doquier… Por su entorno de bosque y agua –comenta–, quizás la Sierra Norte de Sevilla sea la zona más atractiva de la provincia, aunque resalta también los «cambios dramáticos en la paleta de ocres y verdes» que saltan a la vista con las diversas estaciones en un paisaje, «en principio tan homogéneo», como es el de la Campiña.

Y si estamos hablando de turismo y deporte, lo estamos haciendo también de economía, de negocios, y los propios empresarios hosteleros podrán incluir y enriquecer sus ofertas a través del acceso directo a la web, y los particulares descargárselas en el teléfono: ésta es mi ruta –un visor cartográfico permitirá seleccionar la localidad de salida, los pueblos de paso, el municipio de destino, así como seleccionar fichas con información ambiental y enlaces a bienes de interés cultural– y éste será mi alojamiento. El móvil como cicerone rural”.

Imagen: camino rural público que atraviesa una explotación privada sembrada de cereales con una antigua hacienda al fondo, vía El Correo de Andalucía.