Hasta el 23 de junio se puede visitar en el Centro de Iniciativas Culturales de la Universidad de Sevilla (calle Madre de Dios), la interesante exposición ‘Sevilla en el Siglo de la Ilustración’ que destaca los logros producidos en Sevilla durante el siglo XVIII bajo la nueva dinastía de los Borbones, tanto desde el punto de vista material, en el propio desarrollo de la ciudad, como algunos de los principales cambios culturales, artísticos y científicos que se llevaron a cabo a partir de la creación de nuevas instituciones, como las academias, o de las aportaciones de algunos de sus personajes más ilustres que protagonizaron importantes acontecimientos en el campo de la ciencia, la cultura o la historia, como, por ejemplo, Pablo de Olavide, Francisco de Bruna o Antonio de Ulloa, el científico que descubrió el platino, un hito mundial. Todo ello es exponente de una sociedad en transformación, que verá evolucionar el Antiguo Régimen de la mano de las reformas borbónicas en este siglo, también llamado de las Luces, frente a la resistencia de los poderes tradicionales, que pugnaban por el control de los medios políticos, culturales y artísticos.

La muestra, de la que se puede obtener información más completa consultando este enlace del CICUS, ofrece por tanto a los sevillanos una gran oportunidad para ensanchar la perspectiva sobre su propia identidad, e incorporen también en sus coordenadas a los principales ilustrados, a sus logros, a su legado material e inmaterial.

Como apunta el periodista José María Rondón en esta información publicada en Diario de Sevilla, “la muestra reúne un total de 92 piezas -la mayoría pertenecientes al fondo patrimonial de la institución académica- para reivindicar un tiempo aún ignorado. “El XVIII es, sin duda, el siglo de la melancolía”, expone Luis Méndez, director general de Cultura y Patrimonio de la Hispalense”.

En concreto, la exposición se articula en dos grandes secciones. La primera, Sevilla en el XVIII, es el exponente de su materialidad urbana, así como de sus relaciones políticas, reflejo del poder borbónico, y los contrastes sociales que se ejemplifican en la compenetración entre lo religioso y lo festivo. Y la segunda sección se dedica al Nuevo gusto en la Ilustración, consecuencia de los cambios culturales, científicos, artísticos y arqueológicos que se producen a lo largo del siglo XVIII en Europa y que también se manifiestan en Sevilla.

Asimismo, como explica Rondón, “la exposición se detiene en figuras de enorme relevancia, como el científico Antonio de Ulloa, que participó en una misión para medir el arco de un meridiano en Perú; el historiador Antonio Ponz, del que se expone una primera edición de uno de los tomos de su Viaje a España, y Francisco de Bruna, oidor mayor de la Chancillería de Sevilla y alcaide del Alcázar. Llamado el Señor del Gran Poder, reunió en el Palacio Gótico una importante colección arqueológica, semilla del actual Museo”.

“En este paseo de espectros –dice el periodista- también destaca Pablo de Olavide, quien terminará incomprendido por la Sevilla reaccionaria que no entendió los cambios que emprendió en la Universidad, el ordenamiento urbano, el reglamento de las cofradías y devociones populares, que por esto fue llamado asistente impío. Tanto fue así que sufrió el proceso de la Inquisición y, en el famoso autillo de Olavide que se exhibe en una de las vitrinas, se le declara “hereje, infame y miembro podrido de la religión”.

En definitiva, una oportunidad excelente para interiorizar una “época apenas conocida, pero de enorme trascendencia para la ciudad”, destaca el comisario José Beltrán Flores, también director de la editorial de la Universidad de Sevilla.

El horario de apertura es de lunes a viernes de 11:00 a 20:00. Cerrado los festivos y los fines de semana.