4. La ciudad que quiero


4. La calle para las personas.

En esta ciudad sin ley ni Autoridad, el tema del espacio público ocupado por los veladores de los bares es asunto grave, espinoso (por la falta de control) y, sin duda, digno de destacar. He visto a la gente haciendo cola para pasar por la plaza de la Encarnación entre la valla que separa las obras de Las Setas y una desparramada terraza del bar Spala. ¡No hay derecho! Como no lo hay a que en la Alfalfa, calle Betis, Constitución y decenas de calles más, los ciudadanos tengan que esquivar, apretujarse, rodear sillas y mesas, bajarse de la acera a la calle… por culpa del abuso de estos negocios a los que nadie llama al orden.

Y podría tapársenos la boca, a los sufridos ciudadanos, diciéndonos que el Ayuntamiento recauda sus dineros, para luego pagar a quien recoge las cacas de los caballos, de los perros, baldea las calles, limpiar pintadas… ¡Pero que va! Si todo sigue igual, porque, según declara el señor Torrijos, “es muy difícil” controlar esto; así que de recaudar dinero, poco, me temo.

¿Difícil? Difícil puede ser perseguir a los ladrones que actúan con nocturnidad y alevosía, a los asesinos disfrazados de corderos, a los estafadores de guante blanco… Pero a quien se monta una terraza en la acera con diez mesas de las que declara sólo cinco o ninguna, ¿va a ser difícil perseguirlo? Anda allá, señor Torrijos; que se os ve el plumero, Vuecencia

¿Qué pasa, que tienen ustedes miedo a perder votos? Pues piénsenselo bien porque, lo que por un lado se gana (que no lo creo) por el otro seguro que se pierde. ¡Que la gente está muy harta ya de tanto abuso y ninguneo!

¿No dice el Alcalde que esta es la ciudad de las personas? Pues que se apunte a ello y sea él —y ustedes, concejales—, más eficaz controlando veladores y allá donde molesten a los transeúntes se supriman o se sancione por ello si se respeta la ley. Pónganse ustedes a ello, señores gobernantes, de una vez y déjense de retórica. Cualquier día aparecerá un chiquilicuatre de chichinabo y les quitará el puesto… ¡Por ineptos, por incapaces, por insufribles…!

Con lo fácil que sería marcar con unos puntos rojos dónde puede ponerse cada mesa con sus sillas correspondientes… Y cuando estas no cumpliesen… ¡Sanción al canto! A la segunda vez que se incumpla la normativa y se sancione, verán ustedes como nadie se toma la ley a chirigota. Nos hace gracia a los paganos ciudadanos como no podemos rechistar cuando nos llegan los recibos con los impuestos. La ley actúa a rajatabla contra nosotros marcándonos los plazos, los recargos, los embargos… si no cumplimos. Pero la industria hostelera parece que tiene bula. ¡Qué país!

Que no es esto el salvaje Oeste, señor  Alcalde-Torrijos, que no.

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3 Comentarios

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    Manuel González
    17 noviembre, 2010
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    La ordenanza de veladores de sevilla indica que deben señalarse en el suelo con unas marcas en el pavimento el perímetro al que han de limitarse estos veladores.

    Tan simple como que el ayuntamiento lleve a cabo estas marcas para que industriales, policías y vecinos sepan cuando se brepasan estos límites.

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    Ismael
    16 enero, 2011
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    Estoy totalmente de acuerdo, es una vergüenza que lo que hemos ganado a los coches no lo hayan robado los bares con sus mesas y sillas. El centro es uno de los exponentes más notables, pero toda Sevilla está igual. En la Calle Maimonides hay un bar que impide pasar las sillas de rueda y a las personas mayores sin van con andadores. La Avd. Concejal Jimenez Becerril es indignante, los bares ocupan el 75% del acerado con inmensos veladores. Estoy hay que pararlo ya, esto es una usurpación del espacio público ante el beneplácito de las autoridades. Sevilla es incómoda

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    jesus sanchez melero
    17 enero, 2011
    Responder

    Estoy de acuerdo con Manuel Gonzalez en Triana en la Avenida Alvar Nuñez se han gastado un dineral en hacer un paseo amplio y es ocupado por los veladores de los bares y tenemos que andar por el carril Bici mirando que no nos atropellen .Jesús

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