Artículo de Carlos Mármol sobre las Atarazanas


Por su interés y agudeza en el análisis de la Sevilla actual, reproducimos el artículo del periodista Carlos Mármol publicado en El Mundo Andalucía sobre el estado de las Reales Atarazanas, que desde Iniciativa Sevilla Abierta, y como recordó el presidente Eliseo Monsalvete en la ceremonia de entrega de los VII Premios ISA, se propone convertir en un Círculo de Bellas Artes.

«Cuando el poder indígena decide que hay algo que celebrar a lo grande conviene echarse a temblar. Ocurrió hace días en las Atarazanas, el hipnótico edificio de los antiguos astilleros medievales de Sevilla, donde la Junta y la Caixa congregaron bajo un gélido viento nocturno que no movía vela alguna a casi todos los personajes del cuadro de honor del susanato, tanto los de primera hora como los últimos conversos, para festejar «la recuperación» del inmueble destinado al fallido Caixafórum, que gracias a Zoido se va a quedar a mitad de camino entre la memoria (de la infamia) y el futuro imperfecto. El acto fue una pura celebración del vacío. Sin proyecto de contenidos y exclusivamente con los ocho millones que la entidad financiera aporta para condonar su pecado –desistir del centro de vanguardia previsto tras un vergonzoso acuerdo con el gobierno local– ver a los fieles ejecutores congratularse de su propia gesta resultó ilustrativo de cómo el cinismo puede no tener límites en Sevilla. El consejero Alonso (Luciano) intentó disimular el trance con un vídeo lamentable y un poco de danza flamenca, seguida de un concierto de metales sugerido por la Fundación Cajasol, que se hace cargo del edificio sin méritos. No se extrañen si convierte las Atarazanas en una sede de zambombas navideñas. Dados los antecedentes, sería raro que no ocurriera. El edificio se salvará parcialmente de la ruina inminente porque Vázquez Consuegra ha adaptado su propuesta arquitectónica a los fondos disponibles. Es un movimiento inteligente, pero limitado, que al menos permitirá crear una plaza pública, aunque no dotará al recinto de uso cultural intensivo. Acaso el arquitecto confíe en que algún día gobierne Sevilla alguien con sentido común. Es mejor que nada, pero resulta frustrante en una ciudad negada para rentabilizar su historia más allá del costumbrismo. La fiesta era innecesaria. Sobre todo para una renuncia travestida de celebración en la que Susana Díaz agradeció al presidente de la Caixa «su apuesta por Sevilla». Algo asombroso dado que lo que se firmó no fue la rehabilitación integral de las Atarazanas, sino el desistimiento de la Junta al contrato suscrito con la entidad financiera, que le obligaba a hacer una inversión que ya no cumplirá. No importa. El régimen susánida aplaudía la hazaña y el alcalde proclamaba su deseo de colaborar. Es de traca. Uno se preguntaba lo mismo que Kavafis: ¿Qué sería de nosotros sin los bárbaros? Y sin el flamenco, capaz de disfrazar la mediocridad de unos gobernantes que, hasta cuando no tienen que gastar el dinero de todos, son incapaces de reclamarle a un banco que cumpla sus compromisos. Laus Deo«.

En la imagen: «Edificio de las Antiguas Atarazanas Reales hoy Maestranza de Artillería» por Pescamilla (Own work) [CC BY-SA 3.0 es (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0/es/deed.en)], via Wikimedia Commons

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