«La ciudad invisible», un análisis de Francisco Javier Recio sobre la actualidad sevillana


En la sección «Vistas panorámicas» de El Mundo Andalucía, Francisco Javier Recio hace un análisis de varios temas que interesan a Iniciativa Sevilla Abierta y que atañen al presente inmediato de nuestra ciudad. Reproducimos a continuación su artículo:

«Escribió William Goodwin, el padre de la autora de Frankenstein, Mary Shelley, que las cosas invisibles son las únicas reales. En Sevilla somos expertos en invisibilidad. En un universo paralelo, sólo al alcance de nuestros próceres, existe una Sevilla con cuatro líneas de metro, un Caixafórum, puentes, modernos centros comerciales, un puerto abierto a grandes cruceros y una vieja Fábrica de Artillería convertida en gran contenedor cultural. Aquí los incumplimientos son tan reales que hasta conmemoramos sus efemérides. Hace unas semanas lo hemos hecho con el canal Sevilla-Bonanza, el paradigma de las frustraciones patrias, del que posiblemente lo único que haya que celebrar es que no se hiciera, permitiendo prolongar así al menos medio siglo más el delicado equilibrio del entorno de Doñana.
El muestrario de seres invisibles crece con las elecciones. Zoido tiene repleto el suyo, dispuesto para enseñarlo puerta por puerta como los antiguos viajantes. Está el centro comercial de Altadis, negociado antes con la propiedad que con las asociaciones ciudadanas, la oposición y la Junta. No se sorprenda el alcalde si le echan arena en los ejes. Altadis no es un propietario cualquiera, sino la multinacional que acabó con doscientos empleos y con cuatrocientos años de manufactura del tabaco en Sevilla, es decir, con una parte fundamental de la historia de esta ciudad. Zoido los conoce bien porque son los mismos a los que dijo que negaría el pan y la sal que se habían llevado de Sevilla. Pero eso era en otras elecciones.
De Ikea, otro de nuestros espectros favoritos, hace tiempo que no sabemos nada. Sobre la gran tienda de muebles que iba a cambiar el futuro de Sevilla se ha hecho el silencio. No sería para tanto porque aquí seguimos. Ni siquiera para responsabilizar a la Junta de su demora hace alusión alguna el alcalde. Los suecos, fieles a su filosofía, te venden baratas las piezas y esperan que tú pongas algo de tu parte montando el artilugio. Aquí se han encontrado a la Junta y el Ayuntamiento, Pepe Gotera y Otilio del bricolaje administrativo, siempre dispuestos a echarse mutuamente la culpa del estropicio.
La Junta también tiene su muestrario. La mercancía estrella de la temporada son las Atarazanas. Quiere convencernos de que con menos de la mitad de dinero que antes se hará un centro cultural que no tendrá nada que envidiarle al Caixafórum. O nos engañaban antes o nos engañan ahora. La caja catalana no pondrá ni un euro más de los diez millones comprometidos. Adivinen quién se hará cargo del sobrecoste, porque lo habrá. El sobrecoste es el único miembro del ejército de seres invisibles que siempre se hace real.
Los presupuestos de la Junta presentan como inversiones en Sevilla las obras en sus consejerías. Tabiques de mampostería para hacer más despachos. Albañiles invisibles que sólo se materializan de puertas adentro. La Junta cumple el guión. Promete cuatro pero hace una y a condición de que haya alguien que adelante el dinero. Al final, picos, palas y azadones, pagamos entre todos la sepultura del enemigo. Así hizo la línea de metro, que ha costado un 70 por ciento más de lo previsto. Así pretende hacer también las Atarazanas, cuyo discurso temático quiere reabrir una batalla perdida hace décadas, la Sevilla americana. Otra vez los sueños de 1929 y de 1992, la invisible Sevilla universal
«.

En la imagen: «Real Fábrica de Artillería de Sevilla» por CarlosVdeHabsburgoTrabajo propio. Disponible bajo la licencia CC BY-SA 3.0 vía Wikimedia Commons.

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