ANÁLISIS DEL URBANISMO DE LA ISLA DE LA CARTUJA 25 AÑOS DESPUÉS DE LA EXPO: FALTAN DECISIONES POLÍTICAS Y SOBRAN INCOHERENCIAS


Unos operarios reparan una fuente en la Isla de la Cartuja. CONCHITINA

“La Isla de la Cartuja de Sevilla, que hace 25 años acogió el recinto de la Muestra Universal, es un cuarto siglo después de aquel 20 de abril de 1992 un desastre en términos urbanísticos”. De esta forma tan contundente lo valora el periodista Carlos Mármol en el análisis publicado en El Mundo sobre el estado actual de la Isla de la Cartuja y la falta de política urbanística para resolver todo lo que no se planificó para después de la Expo.

Si bien es obligado elogiar la gran labor que llevan a cabo numerosas empresas y grupos de investigación científica en el citado recinto, y que han convertido a la Cartuja en un puntal del desarrollo económico de Sevilla, hay que conocer y analizar muchas deficiencias en la acción política a lo largo de 25 años que impiden mejorar su ordenamiento urbanístico (transportes, aparcamientos, eliminación de vallas, aprovechamiento de edificios…), y lastran la potencialidad de todo lo que allí se invirtió con dinero de los contribuyentes.

Para Carlos Mármol, “el gran problema de la Cartuja es que todavía no es ciudad. Es decir, opina, “una ciudad necesita personas. Sólo después llegan los grandes edificios. El antiguo recinto de la Expo carece de muchos de estos activos. O, si los tiene, no están bien aprovechados”. Algo que para el periodista es especialmente grave “si tenemos en cuenta que la Cartuja es un espacio de dimensión metropolitana”. Asimismo, en el citado análisis plantea otras problemáticas del espacio como que “su diseño original -hecho de espaldas a la trama de la Sevilla heredada- no ha solucionado su secular desconexión territorial” o como que “la falta de inversiones y mantenimiento, constantes durante un cuarto de siglo, han transformado la Cartuja en un no lugar”, entre otras muchas.

En definitiva, una suma de despropósitos (Pabellón del Futuro, Auditorio de la Cartuja, Jardines del Guadalquivir,…) que analiza al detalle aquí y que le lleva a concluir que “la Cartuja no necesita conmemoraciones, sino decisiones y gestión. De momento carece de ambas cosas”.

Foto: El Mundo

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