Claudia Zafra, presidenta de Unicef Andalucía, reflexiona en una interesante tribuna para el Diario de Sevilla sobre la situación de acogida de los niños y niñas migrantes no acompañados en Andalucía, donde se está primando su condición de menores por encima de la de extranjeros. Asimismo, reclama un plan nacional que dé respuesta a la necesidad de protección de estos niños y niñas, y propone que Andalucía sirva como modelo para otras comunidades autónomas y países a la hora de conseguir una integración real de los menores.

Según Claudia Zafra, “la respuesta al fenómeno de la infancia migrante se está abordando hasta ahora en Andalucía desde un enfoque de protección de la persona menor de edad, frente a otros lugares del planeta donde la condición de extranjero es la que prima. Aquí se ha tenido claro que se trata de niños, antes que de migrantes”. Según datos de la Consejería de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación, durante el pasado año 9.153 niños recibieron algún tipo de atención.

La presidenta de Unicef asegura que, si bien se está realizando un importante esfuerzo a nivel económico y humano para atender a los menores, “el futuro y las posibilidades de un niño migrante no acompañado dependen, en gran medida, del centro de acogida al que sea destinado“.  Para Claudia Zafra, “el acogimiento residencial no sólo es una situación administrativa, sino una oportunidad de vida cuyo fin es restaurar un entorno de seguridad para el niño, lo más parecido a un hogar, en un espacio adecuado y con un trato cercano, que garantice su derecho a un pleno desarrollo y permita un seguimiento individualizado de cada caso”. En este sentido, asegura que los retrasos burocráticos y la falta de recursos “se traducen en centros saturados e insuficiente número de profesionales, entre otros factores, terminan reduciendo las oportunidades de estos niños y perjudicando sus condiciones de vida”.

Por otra parte, reclama un plan nacional para la protección e integración de los niños migrantes no acompañados “que llegan solos tras afrontar desplazamientos traumáticos, violencia y abusos”. Andalucía es la principal puerta de entrada de estos menores a nuestro país, “un fenómeno global que trasciende las competencias autonómicas y que es difícilmente gestionable desde un enfoque meramente territorial porque se basa en la movilidad”. Además, asegura, “la mayor parte de estos niños y niñas alcanzan la mayoría de edad poco tiempo después de su llegada, por lo que la competencia autonómica sobre menores de 18 años deja de ser relevante, haciéndose más necesaria aún la articulación entre Administración autonómica y estatal”.

Por último, Claudia Zafra pone el acento en la oportunidad que tiene Andalucía para “establecer un modelo de atención que sirva de guía a otras comunidades autónomas y a otros países, y que consiga una integración real de estos niños y niñas. En nuestra tierra existe mucho conocimiento y experiencia acumulados en los profesionales de atención a la infancia, y merece ser aprovechada. Trabajemos, en paralelo, medidas que persigan la integración de estos niños y jóvenes para reducir el estigma que les acompaña y la creciente xenofobia”.