Propuesta de experimento científico


Para este experimento necesitaremos un recinto deportivo de gran aforo localizado en suelo español. Valdría, por ejemplo, el estadio de fútbol que mayor lo tenga, sin importar cuál sea el equipo propietario. En el palco de honor colocaremos al jefe del estado y a las doce personas que le sigan en pedigrí sucesorio; colocaremos al presidente y demás miembros del gobierno, más los presidentes de Congreso y Senado; también los de las diecisiete autonomías, más los de las dos ciudades autónomas y los presidentes de sus respectivos parlamentos, además de a los alcaldes de todos los municipios de España, sin importar que sean ciudad, pueblo o villa. En el centro del terreno de juego, colocaremos una gran lavadora industrial y dentro una bandera de España, una de cada autonomía, de cada ciudad autónoma y de cada municipio. Las banderas serán de seda con los colores estampados y llevarán cosido un chip que permita su identificación electrónica en cualquier momento del experimento. En los graderíos pondremos una muestra de los ciudadanos que hayan demostrado más ardor en la defensa de la que consideren su bandera.
Pondremos entonces la lavadora en marcha y programaremos setenta veces setenta lavados completos a 100 grados de temperatura. No añadiremos detergentes ni lejías toda vez que las banderas introducidas en la lavadora estarán limpias (limpias=sin usar).
Para aprovechar el rato mientras se suceden los lavados, se repartirán lotes con los siete tomos de “En busca del tiempo perdido” entre aquellos espectadores considerados intelectuales, del “Ulises” de Joyce entre los muy muy intelectuales, lotes con las obras completas de Stephen King entre los poco intelectuales y se proyectará la filmografía completa de Nacho Vidal o Lucía Lapiedra (o de los dos) para el resto.
Finalizado el último lavado, se irán extrayendo una por una las banderas; las personas presentes en el estadio, incluidas las autoridades (también son personas), deberán prestar suma atención al orden en que se extraen las banderas pues deberán escribir en una cartulina cuál es su bandera y el puesto en que ellos crean fue extraída de la máquina. Se cotejará finalmente lo escrito en cada una de las cartulinas con la identificación que aporten los chips y se elaborará la correspondiente estadística.

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5 Comments

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    Anónimo
    5 septiembre, 2007
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    Propuesta 1: que en la estadística final se compare si hay diferencias entre las respuestas de los presidentes de las comunidades autónomas y las de los ciudadanos de a pie.
    Propuesta 2: que el experimento se realice anualmente en el estadio de la Cartuja, lo que por fin amortizaría su coste.

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    Anónimo
    5 septiembre, 2007
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    Propuesta 3: que se introduzcan también en la lavadora los estandartes de las cofradías de gloria y penitencia de todas las ciudades y pueblos del estado, se invite al palco a los hermanos mayores de dichas cofradías, y se invite a los graderíos a los cofrades con mayor actividad.

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    Anónimo
    5 septiembre, 2007
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    Propuesta 4: que se introduzcan en la lavadora las banderas de los clubs de futbol de primera, segunda y tercera división. Los presidentes de los clubes deberían ir al palco.

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    Anónimo
    5 septiembre, 2007
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    Sería interesante repetir el experimento utilizando agua bendita y comprobar si en ese caso los colores de los estandartes resisten más el lavado, o si, al menos los cofrades, identifican mejor los estandartes guiados por el espíritu santo.
    Por último, habría que estudiar si el colorido de las banderas y estandartes de Sevilla es más resistente que el resto, dado que, como todo el mundo sabe, «Sevilla tiene un color especial».

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    José Luis RdC
    12 septiembre, 2007
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    Propongo que se meta directamente a los políticos en la lavadora, y en sese sentido me parece absurdo lavar cosas limpias, como banderas, es mejor lavar cosas manchadas, por no decir sucias, como los políticos manchados.

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