“No se trata solo de nuestras desdichas personales o profesionales: se ha invertido en nosotros mucho dinero público, que ahora se va a ir a la basura. Así de claro. Los contribuyentes tienen que saberlo, esto es un despilfarro de sus impuestos”. Así de claro es el mensaje que lanza Elisa Oteros-Rozas, de 32 años, una de las investigadoras que se siente engañada por la Junta de Andalucía que “hace ahora poco más de un año, anunciaba un ambicioso plan de I+D que tendría como objetivo incorporar a 7.000 investigadores (nada menos) a los organismos científicos andaluces en los siguientes cinco años”, como relata en este impactante reportaje publicado en El Confidencial por la joven periodista Rocío Pérez Buenamente, especializada en temas de ciencia.

En el mismo, Buenamente incluye numerosos testimonios de científicos andaluces de más de 30 años, y alguno incluso de más de 40 años, a los que el Gobierno Andaluz convenció para que retornaran a Andalucía, como ejemplo de una de las principales promesas de Susana Díaz en su discurso de investidura a la presidencia autonómica.

Díaz, que “planeaba aumentar la inversión hasta los 3.575 millones de euros de ahí a 2020”, argumentó que no podía seguir permitiendo la enorme pérdida de talentos, que encuentran cobijo en centros científicos de Europa y Norteamérica por su calidad y por la falta de oportunidades en su tierra. Les hicieron ver, por tanto, que se ponía en marcha un programa para consolidar el retorno de científicos andaluces y que pudieran investigar en Andalucía y aportar su esfuerzo al desarrollo de Andalucía. Pero, como denuncia la periodista, “a pesar de las promesas de “estabilizar” a estos investigadores, sus plazos de trabajo terminan en octubre de este año y a partir de ahí se extiende ante ellos la nada. No hay fondos para continuar sus proyectos, no hay nuevas convocatorias y no hay plazas abiertas para ellos. Nada. Solo la Universidad de Sevilla, aseguran, ha previsto dar continuidad a algunos de ellos. Para los demás, las opciones son dos: emigrar de nuevo o irse al paro”.

Se han reído de nosotros. Todo esto no ha sido más que un enorme (y caro) juego de fuegos artificiales en el que la Junta de Andalucía vendió la captación de talento pero, a la hora de la verdad, a la hora de demostrar si esa apuesta iba en serio, se ha comprobado que en la escala de prioridades de quienes dirigen esta bendita tierra, la apuesta por la ciencia está muy por detrás de lo que nos quieren hacer creer a fuerza de demagogia”, afirma José Luis Padilla de la Torre doctor en Física de 36 años.