Desde Iniciativa Sevilla Abierta creemos necesario compartir algunas de las declaraciones que hizo en Granada, en una conferencia acogida por el Foro de la Concordia Civil, la juez Mercedes Alaya, destacando sobremanera su denuncia de que la Justicia no es igual para todos. Que alguien como ella haga declaraciones tan alarmantes y contundentes debería de hacer reflexionar a toda nuestra sociedad.

El Foro de la Concordia Civil, una asociación cuyo objetivo es el de mantener intacto el espíritu de la transición a la democracia, y que actúa bajo el lema de “nueva política y buen gobierno“, también está impulsando desde Granada el espíritu de sociedad civil, al igual que ISA desde Sevilla.

A continuación compartimos los extractos más importantes de las declaraciones que hizo la juez Alaya, gracias a esta información publicada en El Mundo por el periodista Ramón Ramos:

Mercedes Alaya: “Cada vez somos más los que dudamos de que existe la independencia judicial”

La magistrada aboga por la despolitización del CGPJ, la autonomía presupuestaria y un ministerio fiscal independiente del poder Ejecutivo

Por RAMÓN RAMOS en El Mundo
Granada, 19/01/2017 22:42

Mercedes Alaya, magistrada de la Audiencia Provincial de Sevilla, duda de que exista una verdadera independencia judicial, según ha puesto de manifiesto en una conferencia pronunciada este jueves en Granada ante el Foro de la Concordia Civil, donde ha lamentado las continuas interferencias del poder político y ha abogado por la despolitización del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), la autonomía presupuestaria del poder judicial y el fin de la dependencia del ministerio fiscal del poder ejecutivo.

La magistrada, que ha instruido el caso de los ERE y las irregularidades en los cursos de formación, cuestiones de gran repercusión informativa por la corrupción política que se investiga, ha asegurado que las continuas interferencias del poder político en la labor de los jueces ha favorecido una “progresión proporcional” en el aumento de los casos de corrupción.

Ante un auditorio al que comenzó advirtiendo de que no comentaría los casos que ha instruido, por respeto al secreto de las investigaciones, la magistrada ha asegurado que venía a Granada con ánimo de “generar opiniones más que a convencer” en la explicación “como ciudadana de mis opiniones sin tapujos de todo lo que acontece en el mundo judicial”.

En este sentido, la juez señaló el primer problema: “Vivimos en una sociedad formalmente democrática pero unos pocos cada vez más dudamos de que exista la independencia judicial”, lo que conlleva un Estado de Derecho “seriamente debilitado”. La separación de poderes en la que se basa sufre un ataque a la independencia judicial que “es un fenómeno actual, sobremanera en el momento presente”. Alaya se remontó a la reforma del CGPJ, en 1985, y la elección de sus miembros por un acuerdo político de Congreso y Senado, “una fórmula anómala y absurda que resulta asfixiante” y convierte al Consejo en “un miniparlamento, con distribución cuotas no por valía o prestigio, sino de miembros maleables según el interés de cada grupo”. Un órgano que “no salvaguarda la independencia, sino todo lo contrario”.

Los acuerdos políticos, “que fueron bien recibidos en principio”, han resultado “un pacto de no agresión e intercambio de intereses” que, en el momento actual, se traduce en apagar “un protagonismo que la propia prensa generó” y ahora no interesa por la presencia en los consejos editoriales de personajes como “Felipe González y Rubalcaba en El País”, únicos nombres propios que reseñó, además de una cita a Tomás y Valiente.

La carencia de autonomía presupuestaria del poder judicial es el segundo problema enumerado por la magistrada. “Hay que ir limosneando al poder político y eso es lo que interesa al poder político”, proclamó, en un escenario “bochornoso” en el que cargos del Poder Judicial “van bailando al soniquete embriagador de la política”, mientras las asociaciones judiciales pierden rumbo y “se desnaturalizan, preocupadas más por colocar a los suyos que por la excelencia de sus miembros”. Un panorama en el que “muchos, los que mejor estrechan la mano en los cócteles, llegarán más arriba que cualquiera por la calidad y cantidad de su trabajo”.

Los gobiernos, añadió Alaya, “proponen leyes para luchar contra la corrupción, para agilizar la justicia, pero consiguen el efecto contrario: atar de pies y manos al poder judicial”. Así, según la magistrada “hay una Justicia para poderosos y una justicia para los que no lo son, y esto desgraciadamente lo vemos los jueces cada día” e iniciativas como el anteproyecto de la Ley de Enjuiciamiento Criminal que “podrían dar el hachazo final a la independencia judicial”.

El ministerio fiscal, que tiene “tanta valía como la de los jueces” es otra pieza que debería ser reformada, para que pierda la dependencia jerárquica y del Poder Ejecutivo que lo nombra: “Muchos fiscales me dicen que piensan todo lo contrario de lo que dicen, pero deben actuar así porque así se lo han ordenado”. Por ello, animó a la ciudadanía a ejercer la acusación particular, porque ayuda a la instrucción de los jueces cuando la fiscalía se frena en su actuación.

En la imagen, la juez Mercedes Alaya se coloca las gafas en un momento de su conferencia, en una fotografía de MIGUEL RODRÍGUEZ para El Mundo.