Estamos viendo, en los últimos meses, cómo tanto desde el PSOE como desde el PP tienden a acusarse por el continuo aplazamiento para construir en Sevilla más líneas de Metro, pero ninguno de los dos partidos reconoce lo que no hace cuando está al frente de las administraciones públicas implicadas, sean estas el Gobierno central, el Gobierno autonómico o el Ayuntamiento. Para formarnos una opinión más adecuada sobre este complejo asunto, nos parece interesante compartir un análisis de la periodista Ana Sánchez Ameneiro, en su blog La Catenaria para el Diario de Sevilla:

Entre todos lo mataron

El PP ha sido tan responsable como el PSOE e IU de que el Metro se haya quedado en la estacada y no puede presentarse ahora como salvador
Ana S. Ameneiro | 26 de septiembre de 2016 a las 5:00

El entierro de la ampliación del Metro de Sevilla es una responsabilidad colectiva, de todos los partidos que han gobernado en la Junta –a quien compete este transporte– y en el Gobierno central –al que corresponde participar en la financiación–. Únicamente podemos salvar al PA de Rojas Marcos que hizo posible con su pacto de Alcaldía la construcción de la línea 1. Así pues el PP de Zoido no puede presentarse ahora como salvador de las tres líneas (2, 3 y 4) que se han quedado en la estacada, como pretende con el anuncio de una campaña de recogida de firmas para presionar a la Junta a que no entierre el Metro.

El PP en el Gobierno central ha sido tan responsable como el PSOE e IU en la Junta de que la capital andaluza, con el área metropolitana más poblada de Andalucía, continúe con una línea aislada de Metro con 18 kilómetros de longitud que no atiende los barrios ni los municipios más poblados, lejos de la red de cuatro líneas que se aprobó en 2002.

Un repaso a la hemeroteca basta para refrescarnos la memoria: el Gobierno de Aznar se negó a dar en la práctica a Sevilla la financiación de 218 millones que reclamaban la Junta y el Ayuntamiento socialistas para la primera línea que se adjudicó en 2003 en 461 millones de euros, IVA incluido (muy lejos de los 730 millones que llegó a costar finalmente). La oferta del Gobierno de Aznar no sobrepasaba los 42 millones. Por aquel entonces Juan Ignacio Zoido, hoy portavoz del PP en el Ayuntamiento y diputado nacional que lidera la recogida de firmas, ocupaba el cargo de Delegado del Gobierno central en Andalucía.

El compromiso formal del Estado con Sevilla no se firmó hasta diciembre de 2005, con la llegada de Rodríguez Zapatero (PSOE) y las negociaciones con el ministro Pedro Solbes, cuando las obras llevaban ya dos años en marcha. El acuerdo fue dar 218 millones en pagos diferidos a lo largo de tres décadas (2005-2035) que suponían que el Estado asumía el 100% del coste de la obra del Metro en el tramo de la capital y el 33% en las prolongaciones de la línea a los municipios del Aljarafe. Satifecho, el entonces director gerente de Ferrocarriles Andaluces, José Luis Nores, dijo que era “el mejor convenio que ha tenido una ciudad de España”.

Antes de la llegada de los socialistas, el Ejecutivo central del PP había estado mareando la perdiz desde 1999 con promesas de reservar partidas en los Presupuestos Generales del Estado que nunca se cumplían, tampoco en 2003 ni en 2004 cuando las obras llevaban dos años iniciadas. Los diputados nacionales del PSOE trataron en balde de sacar un compromiso de financiación por escrito. Javier Arenas, entonces ministro de Administraciones Públicas, prometió mucho y alegó que la ley del Metro de 1975 “ya no estaba en vigor por decisión de la Junta” y que el modelo de concesión de Metro de Sevilla a una empresa privada se alejaba del de otros metros nacionales.

En la imagen superior, uno de los andenes de Metro de Sevilla, en una fotografía publicada en su página de Facebook.