Traemos a nuestra página un artículo publicado por el periodista Angel Fernández Millán en El Correo de Andalucía, donde ofrece una propuesta para resolver el problema de cómo lograr que puedan encontrar trabajo en nuestra tierra los mejores jóvenes que salen al extranjero para acrecentar su formación.

Se trata de un grave problema, como es bien notorio, ya que incluso los becados casi no tienen opciones de retornar, con lo que forzosamente han de buscarse el sustento en otros países, y no pueden aplicar en nuestra sociedad sus capacidades, conocimientos y proyectos.

Cómo recuperar el talento que emigra

Escrito por laboratoriociudadano (Ángel Fernández Millán)

Rara es la familia que no tiene a uno de sus miembros trabajando en el extranjero. Ahora los que emigran son en su inmensa mayoría jóvenes y menos jóvenes con una carrera universitaria y algún que otro master, como mínimo. Estamos ante una fuga de cerebros de una enorme trascendencia para la que no hay, por ahora, propuestas para paliar sus efectos sobre la sociedad andaluza.

No hay incentivos para el retorno del talento que ha emigrado, que emigra y que piensa salir fuera por la falta de oportunidades laborales en su tierra. En Andalucía, tenemos un cierto problema con el programa Talentia, unas becas bien dotadas para la formación postgrado de profesionales universitarios en centros de excelencia de los cinco continentes, que tienen como requisito fundamental la obligación de trabajar un mínimo de cuatro años en Andalucía o para una empresa con sede en la comunidad o para una universidad como investigador/a tras la especialización obtenida fuera.

Con la crisis que sufrimos no hay ofertas para esos profesionales en nuestra comunidad y la única opción que les queda es la devolución del importe de la beca y quedarse a trabajar en los países en los que cursaron masters de alto nivel. Pero si la oferta pública es nula por los recortes y limitaciones a la contratación y la de las empresas privadas baja por las debilidades estructurales del sistema productivo andaluz, cabe plantearse una opción alternativa para recuperar en parte ese talento en la diáspora mediante la devolución en especie de la inversión que se hizo en su desarrollo académico.

Se trataría de articular una red de transferencia de conocimientos, de trabajo o teletrabajo al servicio de entidades públicas (como puede ser el caso de EXTENDA, la Agencia Andaluza de Promoción Exterior), universidades o empresas privadas abierta no solo a los becarios Talentia, sino a todos los profesionales que en la emigración puedan contribuir a mejorar la internacionalización o la mejora de nuestro tejido productivo.

Sería esta una solución transitoria mientras persista la crisis y su impacto negativo en todos los sectores y una respuesta imaginativa y colaborativa a un problema, que de no abordarse retrasará nuestra convergencia económica y científica con las comunidades que nos llevan ventaja“.

En la imagen, Ángel Fernández Millán en su perfil de Twitter.