La mejor educación en valores es la que emana de la sociedad. Por eso, desde la Asociación Iniciativa Sevilla Abierta, resaltamos la lección de concordia que ha protagonizado la familia de Antonio Cedillo, de Olivares (Sevilla), policía nacional asesinado por ETA en 1982 junto a Rentería (Guipúzcoa) en una emboscada que acabó también con la vida de otros tres policías. Su viuda, María Dolores García, y su único hijo, José Miguel Cedillo, que tenía tres años cuando un comando etarra acribilló a su padre, y que abandonaron rápidamente el País Vasco para alejarse del ambiente de horror y odio, han viajado por vez primera al lugar del crimen, el alto de Perurena, han plantado allí un olivo y han encabezado un homenaje concelebrado con representantes de todos los ámbitos políticos y sociales. Con la participación destacada del alcalde de Rentería, Julen Mendoza, de Bildu, el partido en el que aún muchos militantes y simpatizantes se resisten a admitir que el terrorismo de ETA era una aberración y no empatizan con sus víctimas, vascas o de otras regiones españolas.

La foto que encabeza este artículo muestra el abrazo entre Julen Mendoza y José Miguel Cedillo. Estando delante no solo de otras víctimas del terrorismo y de dirigentes políticos, sino de personalidades tan destacadas como el escritor Fernando Aramburu, autor de Patria, el libro que mejor refleja cuán enferma llegó a estar la sociedad vasca para incubar el terrorismo y ser permisiva con todas sus formas de agresión o extorsión.

En una España donde faltan pactos por doquier tanto para cerrar las heridas del pasado como para afrontar los retos del presente y del futuro, y donde se está debilitando la asunción de los valores democráticos como eje de nuestra vida pública y privada, lo que hace peligrar nuestro modelo de derechos y libertades, es un ejemplo a seguir lo que ha hecho la familia de Antonio Cedillo. Sin dejar de reclamar que se haga justicia para esclarecer todos los asesinatos perpetrados por ETA, y que se atiendan las reclamaciones de los familiares de los asesinados, a la vez promueve la reconciliación en el seno de la sociedad desde la fuerza moral de los valores democráticos. Recomendamos ver el breve video bajo estas líneas, que reproduce la alocución de José Miguel Cedillo durante el citado acto en Rentería.

Ha tenido una gran repercusión tanto en el conjunto de España como en el País Vasco. Prueba de ello, por ejemplo, es la amplia información que puede verse en la web de la televisión autónoma vasca, Euskal Telebista; o esta crónica en el periódico guipuzcoano El Diario Vasco o esta crónica en Eldiarionorte.es .

En Sevilla, donde hay muchas familias cuyas vidas han quedado marcadas por los crímenes de ETA, ya fueran cometidos en provincias vascas, en otros lugares de España o en la propia Sevilla, tienen especial resonancia las palabras de José Miguel Cedillo: “No se trata de pasar página, porque no se puede, sino de escribir una nueva, renglón a renglón, reconstruyendo la convivencia, regando la paz. Si desde octubre de 2011 las cosas han cambiado, debemos hacer que cambien de verdad, con memoria, pero blindando a los que vienen por detrás de todo lo malo que nosotros ya hemos vivido”. Y blindar a las generaciones más jóvenes de las tendencias autodestructivas que han lastrado la Historia de España durante más de dos siglos, y también de los nuevos fenómenos globales de fanatización política para segregar, odiar y matar.

En la imagen, de 1982, Antonio Cedillo, nacido en Olivares (Sevilla), con su hijo José Miguel, cuando vivían en Guipúzcoa al estar destinado allí como policía nacional. Pocos días después, fue asesinado por ETA.