Berta González de Vega es una de las periodistas de El Mundo que están potenciando un blog sobre educación, “Mejor Educados“, que nos puede servir también como almacén de documentación para nuestro próximo ciclo.

González de Vega, gran conocedora de la realidad educativa en Andalucía, además de escribir en ‘El Mundo’ trabaja en la innovadora empresa andaluza Smartick, con sede en Málaga, de éxito nacional e internacional por la plataforma digital que han creado para poder aprender matemáticas desde el ordenador.

A continuación recuperamos una reciente entrada en el blog que aborda un tema importante: el grave desequilibrio que supone la escasa elección, por parte de las jóvenes andaluzas, de muchas carreras universitarias directamente vinculadas con la innovación tecnológica, como Ingeniería Informática, por ejemplo:

Mates, pocas chicas y el consejo de Zuckerberg

Vamos a formular la pregunta en plan adivinanza de sobremesa en una familia con debates más interesantes que el vestido de Cristina Pedroche: “¿Qué tienen en común las carreras con las que ha sido más fácil encontrar empleo desde 2010?” Dejen unos cinco minutos de debate y expliquen: “Salvo Medicina, muchas mates y pocas chicas”. Lo suele contar la matemática y divulgadora Clara Grima sobre la escasa presencia femenina en la Escuela de Informática de Sevilla, donde da clase: “Eso está menos usado que el baño de las chicas”.  No hay más que ver los equipos de la mayoría de las start ups: los hombres, en desarrollo. Las mujeres, en marketing y en relaciones comerciales. A lo mejor tiene que ser así. Pero puede que no.

A veces, no nos damos cuenta de los prejuicios que tenemos. Ha pasado hace poco con Mark Zuckerberg y un diálogo con una abuela que contaba en Facebook que le decía a sus nietas que no le hicieran ascos a ligar con el empollón de la clase, que podría llegar a ser como el fundador de la red social, gracias a la que había vuelto a conectar con viejos amigos. Y él, que ha  sido padre de una niña hace poco, le contestó: “Incluso sería mejor que le animaras a ellas a ser las empollonas para que puedan convertirse en las siguientes inventoras de éxito”.

Con padres con esa actitud, a lo mejor empiezan a cambiar las cosas. Estas cosas.

En un país como España donde la evaluación de las políticas universitarias -como otras públicas-brilla por su ausencia, se agradeció que hace unas semanas se publicara el informe del Instituto Nacional de Estadística en el que habían comprobado la empleabilidad de los graduados en 2010. Entre los diez grados con menor paro, la mayoría eran ingenierías, salvo Medicina.

En definitiva, todas tenían en común que había que dominar las matemáticas y que, en ellas, hay pocas chicas. En el reportaje se resaltaba que las mujeres habían tardado más en encontrar trabajo, pero, sin embargo, no se explicaba que, entre los grados con menor empleabilidad, las chicas sí son mayoría: en las carreras de Letras. Bueno, en realidad, es que ya las chicas son mayoría en casi todos los grados, con una tendencia muy acusada en los de la rama sanitaria.

Si los empleos mejor pagados, con más salidas, están, sin embargo, además de en Medicina, en los grados tecnológicos podríamos pensar que convendría animar a las niñas a que no descartaran ser ingenieras. Curiosamente, en la rama sanitaria se da la proporción inversa de mujeres y los hombre son minoría. Aproximadamente, un 25% de mujeres en las ingenierías y arquitectura y un 25% de hombres en las ramas sanitarias, según los datos del Ministerio de Educación.

Conseguir atraer a las mujeres a esas carreras es una tarea difícil. Los muy escépticos hablan incluso de ingeniería social y no creen posible moldear unos gustos que creen pretedeterminados por la biología. Sería un pulso entre naturaleza y educación. Los hay, sin embargo, que se resisten a considerar que las mujeres estén desde la cuna destinadas a que no les gusten las carreras más técnicas.  En este momento, hay múltiples iniciativas en marcha para conseguir más presencia femenina. Desde campañas espontáneas como la de hace unos meses en la que mujeres se colgaron en las redes un cartel que decía “Parezco una ingeniera”,  a iniciativas como Girls in Tech. En Suecia, hace ya años, tiraron la toalla con campañas muy específicas para conseguirlo. No dieron resultado. Decidieron, después de un riguroso análisis, que casi era mejor no hacer tanto énfasis.

Lo que está claro es que las campañas en medios y los ejemplos son muy poderosos. Ha pasado con las carreras de ciencias más puras y The Big Bang Theory, por no hablar de los múltiples concursos de chefs, donde hemos visto a niños menores de diez años sometidos a juicios sumarísimos donde no se han ahorrado calificativos. Algo inimaginable si se tratara de un concurso de problemas de ciencia, por ejemplo.

La desafección femenina hacia las carreras más técnicas puede tener  su raíz en la distancia que, desde bastante pequeñas, ponen las niñas con las matemáticas. Sin ningún motivo aparente. Así que, si queremos más chicas con mejores empleos, a lo mejor hay que empezar por las niñas y las matemáticas. Que no quede ni rastro de comentarios de algunos profesores y padres que esperan que las niñas lo hagan peor con los números. Porque, según varios estudios, eso ocurre. Y abuelas amorosas que le aconsejan a sus nietas que se liguen al bueno con las mates.

En la imagen, la respuesta en Facebook de Mark Zuckerberg que cita la autora de este texto.