Artículo publicado en El Mundo por Juan Miguel Vega

Artículo publicado en El Mundo por Juan Miguel Vega

No deja de ser curiosa la tendencia a la dicotomía esteriotipada que presenta un número importante de ciudadanos. Si uno critica una medida del gobierno Zapatero es encuadrado ipso facto en el PP por los seguidores del PSOE. Si alguien critica una declaración clerical, es un nostágico quemaconventos para los seguidores de la jerarquía católica. Pensar con criterio y sin prejuicios parece costar mucho esfuerzo. Un buen ejemplo son algunas de las reacciones que está suscitando la campaña contra el monumento a Juan Pablo II, como la del periodista Juan Miguel Vega.

Este señor califica a los cientos de personas que apoyan la petición de “gente nucleada en torno a la cultura subvencionada”, “que no pueden rebelarse contra el poder porque les va el pan en ello”. ¿Se refiere al novelista Isaac Rosa o a la poetisa Julia Uceda? ¿al profesor Juan Gil, o quizás a su compañera la periodista y escritora Eva Díaz? ¿No se puede disentir del monumento en cuestión sin estar bajo el cobijo del poder político? Debe ignorar este señor que ISA no recibe ni un euro en subvenciones públicas, porque renuncia por principio a solicitarlas, mientras que la Iglesia Católica es sufragada significativamente con los impuestos de todos.

Se sorprende de que una asociación que se denomina “Abierta” se oponga a algo. Parece obvio que lo abierto se opone a lo cerrado, como cerradas eran las ideas de Wojtyla en lo que se refiere, por ejemplo, a la igualdad de  derechos entre hombres y mujeres o la relación entre razón y fe.

Respecto a rebelarse contra el poder –contra todos los poderes, porque no solo éste se encuentra en las administraciones públicas– basta con que navegue un poco en este blog.